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Reportaje:APUNTES

Los científicos bajan a la arena

El ministerio apoya por primera vez la Semana de la Ciencia en Valencia

'Aunque la investigación es algo permanente, queremos que durante la Semana de la Ciencia y la Tecnología se haga totalmente visible y se divulgue para que el público pueda acercarse a ella'. Esta es, según el vicerrector de Cultura de la Universidad de Valencia, Juli Peretó, la tendencia emprendida desde hace tres años, con la coloración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), centros de la universidad e institutos de secundaria.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología brinda su colaboración este año. Aunque con retraso, Peretó aplaude este avance: 'En Francia, se organiza una gran Semana de la Ciencia en la que participan todas las universidades de la nación, de hecho, se habla de vulgarizar la ciencia, no en sentido despectivo sino de hacerla accesible. En Barcelona, la Generalitat promueve esta Semana desde hace seis años', subraya el vicerrector de Cultura, que lo fue en su día también de Investigación.

El ministerio ha encargado además a la Universidad de Valencia, a través de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación, que recoja todas las semanas de la ciencia de las universidades valencianas. Como novedad, al sistema de conferencias también se le da la vuelta: los científicos se dirigirán a los institutos para captar el interés de profesores y jóvenes y no necesariamente al revés, como ocurría antes.

La Semana de la Ciencia, que empieza hoy, concluirá el día 18 con la Fiesta por la Ciencia, una jornada para padres y niños en la que podrán disfrutar de actividades lúdicas y didácticas en el Jardín Botánico. Durante este tiempo, se organizarán charlas, cine, una gran exposición (De neandertales a cromañones), un debate sobre y la entrega del VII Premio Europeo de Divulgación Científica, así como la presentación del texto ganador en la edición pasada, La textura del món, de Jorge Velasco, quien impartirá varias conferencias durante esta divulgadora semana.

¿Qué comemos?

Desde hace años, la Universidad de Valencia en colaboración con Edicions Bromera y con el patrocinio de Bancaixa creó este galardón con una dotación de 2 millones de pesetas y la coedición en versión catalana dentro de la colección de divulgación científica Sense fronteres. Además Bromera, a través de su editorial asociada Algar, publica también la versión en castellano.

La Universidad de Valencia se interesó por difundir la ciencia ya en el rectorado de Ramón Lapiedra, con la creación de la revista científica Mètode, a la venta al público. 'Siempre se ha visto el científico en un laboratorio. Poco a poco, estamos ganando la batalla. Hay que rendir cuentas a la sociedad enseñando las investigaciones realizadas con fondos públicos', insiste Juli Peretó en busca de una divulgación con futuro.

José Vicente Carbonell, del Instituto de Agricultura y Tecnología de los Alimentos es uno de los apóstoles de la Ciencia. Su conferencia tiene un apetitoso título: ¿Qué comemos y qué comeremos? El estudioso pinta un panorama esperanzador: 'La comunidad científica está convencida de que comemos alimentos más seguros. En Estados Unidos el 95 % de los fracasos en los sistemas de seguridad se deben a causas microbianas, como puede ser una corriente salmonelosis', explica José Vicente Carbonell. Ni benzopirenos, ni dioxinas, ni vacas locas entran en juego. 'Los fallos son mínimos, pero ahora los conocemos', asegura. Otra receta falsa es pensar que lo natural es mejor que lo tecnológico: 'Soy ecologista, pero los ahumados de ahora con humo líquido y más artificiales contienen menos benzopirenos. Y píense en productos como las setas y el mismo cianuro'. En estos tiempos, 'sufrimos de un retroceso en la dieta mediterránea', dice Carbonell, que, sin embargo, no cree que las barritas y pastillas de farmacia substituyan a los alimentos de la nevera.

El cambio global visto por un químico preocupado es el nombre de la conferencia impartida por Fernando Sapiña, profesor del Departamento de Química Inorgánica, miembro del Instituto de Ciencias de Materiales y finalista del Premio de Divulgación en la edición anterior.

Según Sapiña, el consumo de energía y la producción de alimentos y materiales son las principales responsables del cambio global: 'En los tres casos es evidente que hemos alcanzado, o tal vez hayamos sobrepasado, los límites naturales de la Tierra, como muestran el aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, la contaminación de los acuíferos por nitratos o el aumento de la concentración de plomo en el medio ambiente'.

Un panorama algo desalentador que se lee en cifras: El ritmo de desaparición de especies es entre 100 y 1.000 veces mayor que el que se daba hace 100.000 años. En opinión de Sapiña, la deforestación, la erosión del suelo o la pérdida de biodiversidad han existido desde la Antigüedad, pero a una escala y velocidad mucho menor: 'Si hubiera hoy en el mundo un coche por cada dos personas, como sucede en Estados Unidos, el parque automovilístico debería ser de 3.000 millones de coches; la flota actual es de 500 millones. Si el consumo de petróleo por persona en el mundo fuera igual al de los Estados Unidos se consumirían 216 millones de barriles de petróleo al día; en cambio, la producción actual es de 67 millones', justifica hablando de un reto tecnológico, económico, político y social para llegar a un desarrollo sostenible.

El debate de este año girará entorno a la financiación de la ciencia, en definitiva, el condicionante de su avance. Participarán Francisco Tomás, vicerrector de Investigación, Javier Quesada, director de la Oficina de Ciencia y Tecnología, y José Pío Beltrán, vicepresidente del (CSIC). Daniel Ramón, organizador del mismo, señala que, en aspectos tan globales como la investigación del genoma humano es necesaria la financiación pública y privada: Una fórmula mixta poco desarrollada, que se analizará y discutirá a lo largo del debate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2001