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Reportaje:

Cardona conoce a su duquesa

El consistorio invita a Casilda-Ghisla Guerrero-Burgos y Fernández de Córdoba a visitar la población

Cardona conoció ayer su duquesa. Casilda-Ghisla Guerrero-Burgos y Fernández de Córdoba es una joven cordobesa de 19 años que ostenta el título desde 1998, tras el fallecimiento de su madre. La joven duquesa visita este fin de semana por primera vez Cardona y la fortaleza que da nombre a su título nobiliario. Sorprendida por las dimensiones y el buen estado de conservación del Castillo de Cardona, ahora parador de turismo, la joven aparecía ayer confundida imaginando cómo debía ser Cardona 500 años atrás, cuando el rey Fernando el Católico concedió el título de ducado al que ya era un condado.

La razón por la que el Ayuntamiento de Cardona ha ido en busca de Casilda-Ghisla Guerrero-Burgos y Fernández de Córdoba y la ha invitado es intentar establecer con ella una relación promocional que permita exponer los atractivos turísticos de la villa ducal en ámbitos en los que tienen difícil acceso.

El antiguo condado de Cardona, que llegó a tener 1.579 kilómetros cuadrados de tierras en el Bages, el Solsonès, el Berguedà, la Noguera, la Anoia, l'Alt Urgell y l'Alt Camp, es hoy sólo un título que la familia Fernández de Córdoba ha mantenido y ha renovado de generación en generación sin interrupción desde el siglo XVII. La madre de la actual duquesa, Casilda Fernández de Córdoba y Rey, sólo visitó Cardona en una ocasión, cuando contrajo matrimonio y ella sólo conocía el castillo de sus antepasados por unas fotos y un vídeo. Ayer, el castillo y la colegiata románica de Sant Vicenç le parecieron 'preciosos'. 'La verdad es que me lo imaginaba ya muy bonito, pero al natural lo es aún más', decía.

La duquesa recordaba ayer que su abuelo, Luis Jesús Fernández de Córdoba Salabert, en el momento de repartir sus títulos entre sus tres hijas decidió separar el ducado de Cardona del de Medinacelli. La actual duquesa tampoco olvida que su padre quiso que ella llevara, además el nombre de Casilda, impuesto por la línea materna, otro muy querido en el linaje de los Cardona, el de Ghisla, en recuerdo de la que fue esposa de Folch I, en el siglo X.

Todos estos avatares fueron descritos ayer en la conferencia sobre el linaje de los Cardona, aunque la joven duquesa es una estudiante de ciencias empresariales en Córdoba que dice hacer una vida normal y que tiene como principal afición montar a caballo. Casilda-Ghisla es hija única y, por lo tanto, la continuidad del linaje de los duques de Cardona pasa por ella. También Cardona ha decidido depositar parte de su futuro en sus manos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2001