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Pablo Milicua sitúa sus esculturas entre el 'kitsch' y Gaudí

El artista apuesta por el reciclaje y la combinación de materiales en su exposición en Vitoria

Pablo Milicua se ha sumergido en la sala Luis de Ajuria de Vitoria (General Álava, 7) para desestabilizar la mirada amable de los bienpensantes que acudan a este espacio de la Caja Vital. Bajo el lema Figuritas y cuadros para el hogar, el artista de Bilbao presenta una serie de composiciones elaboradas con distintos materiales en los que el reciclaje es uno de los elementos imprescindibles.

La trayectoria de Milicua ha estado vinculada de siempre a las tendencias barroquizantes. Desde que creó en su adolescencia el grupo barroco psicodélico Wolfang Arndt, este creador ha buscado en sus aportaciones el rebuscamiento y la complejidad, como se puede apreciar en la más pequeña de las piezas que presenta en Luis de Ajuria, la titulada Animal fantástico.

Aunque inició su carrera en el campo de la pintura (alguna muestra queda en las obras que se pueden ver en Vitoria), Milicua se pasó pronto a la escultura y a la instalación. Prueba de ello son sus montajes al aire libre y en edificios abandonados de Manchester, Tiermes, Brooklyn o Mallorca. Su próxima salida de importancia será para la feria de arte contemporáneo Arco, de la mano de la galería Windsor. Como el resto, esta figura se ha realizado por la acumulación de elementos, con un empleo del mosaico que recuerda a las aportaciones de Gaudí.

Ironías con Lladró

Otra de las variantes en las obras que ha presentado en esta ocasión el escultor vizcaíno es la de la reconstrucción de las figuras para obtener seres histriónicos, que en alguna ocasión ridiculizan las populares piezas de porcelana de Lladró.

En todas ellas late una reivindicación del mal gusto y la basura. La anécdota de que una empleada de la limpieza recogió los restos de un plato roto pensando que era una pieza que se había dañado, cuando formaba parte de una instalación, refleja ese regodeo de Milicua en el lado políticamente incorrecto.

Ahí está también su aportación a la cultura de la imagen, con su obra Mírame, título evidente para continuar la mofa al visitante a la exposición. Las piezas son obras de los últimos cinco años, lo que refleja la continuidad en las obsesiones creativas del artista afincado en Vitoria.

La exposición en la sala Luis de Ajuria se clausurará el próximo 6 de noviembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de octubre de 2001