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Reportaje:CICLISMO

El misterioso poder de Eufemiano Fuentes

El médico del Kelme sale reforzado y con aumento de sueldo tras su polémica relación con Ángel Casero, del Festina

'Ahora aprovecho esta coyuntura y le pido el doble a Quiles'. Eufemiano Fuentes es todo un torero, un auténtico maestro en el manejo de las polémicas. Una larga cambiada y... zas, el acusador se convierte en acusado, el acusado en fiscal y todos bailan a su alrededor. El médico canario, el mito español en lo referente a la medicina del rendimiento deportivo, no sólo ha salido indemne de una polémica virulenta que habría acabado con personalidades menos templadas que la suya, sino que incluso ha logrado que su patrón, Pepe Quiles, el dueño del Kelme, le suba el sueldo. Qué poder no tendrá.

Mientras tanto, Ángel Casero, otro de los vértices de la polémica que ha exhibido públicamente durante una semana el submundo del ciclismo español, ha visto cómo se esfumaban sus posibilidades de fichar por el Kelme. Pese a haber ganado la Vuelta a España, Casero se verá obligado a emigrar a Italia la próxima temporada.

Uno de los muchos pasatiempos de los periodistas especializados y demás gentes del ciclismo es el juego de los médicos. Adivinar quién con quién. Qué ciclista con qué médico. Y a partir de ahí, extraer consecuencias. Esto ha sido así durante años, desde que en Italia apareciera el mito Ferrari y verdaderos desconocidos, de fulgurante progresión, empezaran a ganar carreras importantes. Fueron entonces, y esto empezó hace unos 15 años, los años dorados de la EPO, cuando se empezó a saber que las carreras las ganaban los médicos y no los ciclistas pese a que los especialistas acuñaran su famoso dicho: 'De un burro no se puede hacer un caballo de carreras'

Todavía lo dicen. Y todavía, pese al caso Festina y todas las revoluciones culturales del ciclismo y su relación con el dopaje, el mito médico pervive. Medio mundo se pasó durante el Tour analizando las relaciones del tricampeón, el norteamericano Lance Armstrong, con Ferrari. Medio mes lleva media España analizando las relaciones del ganador de la Vuelta, Casero, con Fuentes.

'Lo que tú ya sabes'

La acusación no es nueva. Siempre se ha sabido, o sospechado, de médicos de equipo que tenían contratos privados con corredores de otros equipos. Pero ésta es única porque afecta a los dos primeros clasificados de una de las Vueltas más igualadas, los protagonistas de un duelo que dividió a la afición en dos bandos: el del sonriente Óscar Sevilla, el líder del Kelme, y el del serio Casero, el del Festina.

Termina la Vuelta, gana Casero y, al día siguiente, el semanario Meta 2000 informa de que Fuentes, médico del Kelme desde hace varios años -antes estuvo en el ONCE y en el Amaya, así como en el atletismo-, es también el del gran rival de Sevilla, el de Casero. A la semana siguiente, nueva entrega al publicar la transcripción de un mensaje del buzón de voz del teléfono móvil de Casero, en el que, con su inconfundible acento, Fuentes anima al valenciano a que eche el resto en la etapa de Aitana y le recuerda que en Madrid tendrá a su disposición 'lo que ya sabes'.

Prueba irrefutable para unos cuantos. Agresión a la intimidad de Casero para otros. Fuentes sale del trago con facilidad. Habla de su amigo italiano Luigi Cecchini, 'que es el verdadero médico de Casero', y de un favor que le pidió, que no era otro que animar al valenciano en un día clave y recordarle que le llevaría a Madrid 'lo que ya sabes', unas bielas de 180 milímetros por si quería usarlas en la contrarreloj final con el sistema SRM, lo que Casero no hizo.

'Y no fue el único mensaje que le di de Luigi. Antes, en los Pirineos, el italiano me pidió que estuviera con Casero para decirle que le llamara a su casa de campo, que iba a estar ahí el fin de semana', explica Fuentes; 'ésta es toda mi relación con Casero: dos mensajes y ninguna conversación'.

Todo habría acabado ahí, con la negación de la relación, si no fuera por la apostilla del médico canario. 'No tengo nada que ver con Casero', asegura, 'pero, si tuviese que ver, no pasaría nada. No tengo exclusividad con el equipo'.

La misma apostilla hace Casero: 'Fuentes no es mi médico. Pero, si lo fuera, no pasaría nada porque el equipo me da libertad para ir con quien quiera'.

Y lo mismo dicen en el Kelme. 'Sí, Eufemiano tiene un contrato con nosotros que le permite ser también el médico de otros corredores', explica Joan Mas, el mánager. Un contrato, valorado en unos 35 o 40 millones de pesetas, a los que suma las igualas de los individuales, que varían de los dos millones al año por un ciclista de ficha baja a los cuatro de uno de ficha alta, entre ellos Escartín, Edo, Domínguez y Jiménez).

Tampoco es excesivo para una persona que en el Kelme no sólo prepara a los ciclistas, sino que es un hombre clave a la hora de planificar la temporada. 'Nada se mueve en el equipo sin que Eufemiano lo apruebe', dice un miembro del conjunto. Un poder oculto.

Últimamente, Fuentes apenas acude a las carreras. Se queda en su base canaria o madrileña y envía al frente a un grupo de colaboradores: su hermana Yolanda, el colombiano Walter Viru y el soriano Alfredo Córdoba.

'No pasaría nada si llevara a Casero', añade Fuentes, 'porque el médico no es tan importante como se dice. Mi único trabajo es evitar que el ciclista enferme y acelerar su recuperación. Después, el que corre es él'. Y compara su trabajo al que podría hacer un traumatólogo, que lo mismo opera a Figo que a Rivaldo, de equipos rivales.

'Espionaje'

'Ya, nadie duda de que trataría igual a Sevilla que a Casero', acepta un técnico del Kelme, 'pero eso no es todo. ¿Y qué me dice de su trabajo de espionaje, de la información privilegiada que tendría Casero del estado de forma de su rival, de sus posibles problemas de salud un día determinado o cosas así? Porque, además, la situación no sería recíproca: Casero sabría que Eufemiano es el médico de Sevilla, pero éste no sabía nada de que después de verle o hablar con él se iba a estar precisamente con Casero'.

Sevilla así lo sentía. 'Lo que más me fastidió de todo', dice el ciclista manchego, 'es pensar que el mismo mensaje de ánimo que le dejó a Casero en el contestador me lo había dado a mí personalmente el mismo día. Ya va a ser difícil que le tenga confianza'. A lo que responde Fuentes, el torero, el gran lidiador: 'Sí, a Sevilla le dije lo mismo. Pero qué importa. No depende del mensaje que gane o pierda'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de octubre de 2001