Reportaje:

Obras a paso de tortuga

La construcción del tranvía de la Diagonal genera constantes problemas de tráfico a cualquier hora del día

Largas colas de vehículos junto a interminables zanjas de obras en las que apenas trabaja nadie. Es el panorama de la entrada a Barcelona por la avenida Diagonal, pero no sólo a primera hora de la mañana, sino prácticamente a cualquier hora del día desde que han empezado las obras del Trambaix. La llegada del tranvía que unirá varias poblaciones del Llobregat y Barcelona está prevista para el año 2003. Sin embargo, casi desde el inicio de los trabajos, en junio pasado, la Diagonal ha perdido dos carriles -y tres en puntos determinados- a lo largo de tres kilómetros, desde antes de la plaza de Pius XII hasta la de Francesc Macià. Aunque el ciudadano barcelonés está acostumbrado a las obras, las del tranvía de la Diagonal están provocando especial irritación porque no se ve actividad.

15 operarios trabajaban el miércoles en los tres kilómetros de obras

A mediodía del pasado miércoles, por ejemplo, en los tres kilómetros de zanjas que suponen la pérdida de un carril de la calzada central y de uno o dos en el lateral del lado mar estaban trabajando 15 operarios: 5 en la rotonda de la plaza de Píus XII, ninguno desde ese punto hasta Carles III; desde allí hasta Numància, 2 operarios estaban en el lateral, otros 6 en el tramo que va desde Numància hasta Entença y 2 más desde ese punto hasta Francesc Macià. Se tarda casi media hora en recorrer tres kilómetros a mediodía. En otra vuelta, esta vez por la calzada central, el tiempo se acorta en 10 minutos, pero el panorama en las obras es peor: hay 11 operarios.

Lo más chocante es que la mayor parte de la acera ahora levantada entre la calzada central y el lateral del lado mar se ha convertido en un interminable depósito de material y maquinaria: ladrillos, losas de las aceras, farolas y tubos reposan en el suelo. Las obras de la Diagonal han coincidido, además, con las que se realizan en la ronda del Mig, circunstancia que agrava todavía más los problemas de circulación, en especial por el lateral, al que se han desviado las líneas de autobuses.

Las obras del tranvía las está realizando la sociedad Tramvia Metropolità, que planificó el calendario de éstas en las poblaciones por las que transcurrirá el Trambaix: Barcelona, Esplugues, Cornellà, Sant Just Desvern, L'Hospitalet y Sant Feliu.

En el caso de Barcelona, los trabajos se iniciaron a finales de junio y empezaron con la retirada de las palmeras: 100 entre la plaza de Francesc Macià y la de Pius XII; 40 de ellas han sido replantadas ya en su futura ubicación en la misma Diagonal y el resto se está trasladando a viveros municipales. Otros 40 árboles de especies distintas -mayoritariamente magnolios y pinos- se están trasladando a un vivero municipal para ser replantados. Precisamente, los trabajos de arrancar los árboles y el resto de especies vegetales y su traslado están siendo especialmente complejos.

De acuerdo con el calendario previsto, la plataforma del tranvía entre el tramo de Francesc Macià y la avenida de Sarrià debe estar lista a finales de marzo del año próximo, y desde allí se avanzará hasta Pius XII, donde está previsto llegar un año más tarde, en 2003.

Portavoces de la empresa Tramvia Metropolità reconocen que las molestias que se están ocasionando son mayores de las previstas, pero lo que no admiten es que sea responsabilidad suya. Más bien lo atribuyen a múltiples contratiempos y a cambios de criterios del Ayuntamiento de Barcelona, así como a la falta de agilidad en cambiar las señales luminosas que hacen reversibles los carriles centrales de la calzada: 'Muchas veces en que los carriles de entrada a la ciudad están colapsados, el reversible sigue siendo de salida a pesar de que hay poco tráfico en ese sentido. Y eso se puede modular', insisten portavoces de la empresa.

'Se estaba a punto de terminar la nueva acera y el Ayuntamiento nos dijo que parásemos los trabajos porque la anchura de las rampas del paso peatonal debía ser de nueve metros, y no de seis. Ahora está todo parado. Pero no es el único contratiempo, porque también hay probemas con las galerías de servicios, que tienen que ser trasladadas', explican fuentes de la sociedad que construye el tranvía y que niegan cualquier parte de responsabilidad en el caos que están generando las obras. Ni siquiera en la ejecución concreta de los trabajos, porque los lleva a cabo una unión temporal de empresas.

Las obras del tranvía suponen la desaparición temporal de un carril de la calzada central de la Diagonal. Luego ese carril se repondrá y la Diagonal volverá a tener siete, aunque un poco más estrechos que los de ahora: 20 centímetros menos cada uno de ellos. El espacio que ocupará la plataforma del tranvia será de 1,80 metros. Según la empresa, se propuso al Ayuntamiento pintar los siete carriles, aunque fuera de forma provisional, hasta el final de la obra para aligerar los previsibles problemas de tráfico si se perdía un carril, propuesta que no fue bien vista por el consistorio, que prefiere repintar la calzada al final, ya que será asfaltada de nuevo con pavimento antirruido.

Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona afirma que se controla que la marcha de las obras se ajuste al calendario previsto. Y ya está. Mientras, cada día centenares de conductores seguirán pasando junto a una inmensa zanja abierta en la que apenas trabaja personal. Y los trabajos no acabarán antes de 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de octubre de 2001.

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