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Urra quita hierro en su despedida a sus roces con las instituciones públicas

El defensor del menor finaliza mañana su mandato

El defensor del menor de la Comunidad de Madrid, Javier Urra, se mostró ayer convencido de que sus 'enfrentamientos' con las administraciones públicas no le han costado el cargo. En una conferencia de prensa convocada a modo de despedida, ya que su mandato de cinco años finaliza mañana, domingo, manifestó: 'Ningún niño ni nadie podrá decir que he sido un cobarde'.

Urra reconoció que vive un momento de tristeza. Acompañado por sus 18 colaboradores, entre ellos Carmen González -que desde el lunes será defensora del menor en funciones-, admitió que le gustaría seguir el resto de su vida en el cargo, pero también que 'lo racional es que cambien las personas'. Aun así señaló que en ningún sitio está escrito que no pueda ser reelegido por un nuevo periodo.

Ahora que regresa a su trabajo como psicólogo en la fiscalía de Madrid, Urra aseguró que se va 'con muchos recuerdos muy positivos'. En su última comparecencia pública como defensor del menor se mostró satisfecho del trabajo realizado y de haber conseguido que el prestigio y la influencia de esta institución -cuyo desarrollo 'ha sido casi, casi un milagro', según comentó- haya logrado superar 'la hipotética frontera de la Comunidad de Madrid'. 'Esta institución', dijo, 'es hoy más conocida que algunos defensores del pueblo'. Subrayó también que nunca nadie había levantado el teléfono para decirles lo que tenían que hacer y que los políticos de todos los partidos habían sido cuidadosos y les dieron absoluta independencia.

Sin embargo, no ocultó que en estos cinco años habían hecho estudios que molestaron y se produjeron 'roces institucionales, aunque no personales', con las administraciones públicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001