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La N-II gana 9,3 kilómetros de autovía

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, inauguró ayer en Santa María del Camí (Anoia) el tramo entre esta población e Igualada de la autovía Lleida-Barcelona. El nuevo tramo, de 9,3 kilómetros, llega con varios años de retraso por la polémica sobre el trazado aprobado a mediados de la década de 1990 por el Gobierno socialista, que llevó a ayuntamientos de Anoia y la Segarra a presentar varios recursos.

Álvarez-Cascos afirmó que el tramo entre Cervera y Santa Maria ya se está ejecutando y será una realidad a mediados de 2004. Sectores económicos y sociales habían atribuido en los últimos días el retraso de la apertura de este tramo a los problemas de agenda del ministro para inaugurar las obras, unas críticas que Álvarez-Cascos aseguró ayer que recibía 'con mucho gusto porque si no se ha abierto hasta hoy ha sido porque la obra no estaba terminada, aunque lo pareciera'. Para el Gobierno, dijo, 'prima la seguridad del tránsito y de quienes trabajan en las obras'. De hecho, desde el pasado mes de julio una parte de la autovía ya funcionaba como tal para evitar el paso de la circulación por Jorba.

El origen del nuevo tramo coincide con el final del descenso del puerto de la Panadella en dirección Barcelona. Las obras de estos nueve kilómetros han concluido un mes antes de lo previsto; su presupuesto ha sido de 8.366 millones de pesetas; cuenta con tres enlaces -en Igualada, Jorba y Sant Genís- y se han construido seis viaductos y cuatro pasos superiores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de octubre de 2001