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Una exposición repasa la biografía y el vigor de la poesía de Gabriel Celaya

Palabras en prosa que resumen su biografía. Palabras poéticas que buscan la complicidad del lector. La Ganbara del centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián reabre hoy sus puertas con una exposición que repasa la vida y obra poética del hernaniarra Gabriel Celaya. El visitante tendrá que implicarse para leer los poemas. Tendrá que sentarse, agacharse, alejarse, girarse, pegar el oído a la pared... para salir al encuentro de una poesía que su autor procuró 'alegre', que 'ayude a vivir'.

Tras varios meses cerrada por obras, la Ganbara del Koldo Mitxelena se reinaugura hoy con la muestra Si es verdad que me llamo Rafael..., en la que se exponen textos autobiográficos del poeta Gabriel Celaya (Hernani, 1911-Madrid, 1991), pero con la que, ante todo, se pretende transmitir la fuerza y la importancia de su poesía.

Para ello, los comisarios de la exposición, Joxean Muñoz y Txabi Basterretxea, han creado un espacio visual que invita a una comunión especial con la poesía de Celaya. El centro de la sala se encuentra ocupado por una estantería que recoge y exhibe dibujos, cuadros, objetos, manuscritos y, sobre todo, los libros que editó y escribió el poeta, bautizado en realidad como Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta.

Esta estantería está abrazada por grandes paneles en forma de tapas de libros, en los que el visitante podrá leer sin esfuerzo un resumen de la vida de Celaya. A través de fragmentos del texto autobiográfico Historia de mis libros, conocerá que se vio convertido en ingeniero y gerente de la empresa familiar por deseo de sus allegados. Y sabrá también que fue capaz de renunciar a lo que otros habían previsto para él para hacerse poeta.

Un poeta que dejó escrito: 'La poesía no está encerrada y enjaulada en los poemas. Pasa a través de éstos como una corriente y consiste precisamente en ese [...] contacto y casi cortocircuito entre dos hombres'. Guiados por estas palabras, los organizadores de la exposición han ubicado los fragmentos de la poesía de Celaya debajo, encima, detrás, al lado... de los textos que revisan su vida. Es decir, que el lector tendrá que hacer un esfuerzo, un gesto para encontrar los poemas. Tendrá que sentarse y pegar el oído a la pared, mirar al techo, abrir una pequeña caja de madera o acercarse al cajón negro del que emergen los versos del autor fallecido hace diez años.

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 17 de noviembre, presenta los textos en el idioma original en que los escribió Celaya, el castellano, a fin de evitar que la traducción 'pudiera interferir en el juego con el texto', explicó Muñoz. Por esta razón, el Departamento de Cultura de la Diputación guipuzcoana ha editado un catálogo con los textos de la exposición en euskera y castellano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2001

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  • La lectura de los poemas requiere la implicación de los visitantes