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OPINIÓN DEL LECTOR

Antiguas añoranzas y memoria interesada

El profesor Martín Mateo en su artículo publicado el 17 de septiembre titulado Parques científicos; una antigua añoranza rememora su decanato en la defensa de la creación del parque científico de la Universidad de Alicante, al tiempo que expresa su satisfacción de que en estos momentos, y cito sus palabras, se den las circunstancias para que se materialice este viejo proyecto. Sinceramente yo también me alegro de que por fin se ponga en marcha dicho proyecto y lamento el tiempo perdido.

En lo que no estoy en absoluto de acuerdo es en la afirmación de Martín Mateo según la cual la causa del naufragio de tal proyecto en su segundo intento de navegación se atribuya a lo que el ex rector llama el ilicitanismo de vía estrecha del entonces alcalde de Elche. Nunca concebí la ciudad como un reducto cerrado; por el contrario, en todas mis declaraciones y actuaciones siempre he defendido el carácter abierto de la ciudad, siempre he entendido, y así lo he manifestado hasta la saciedad, que la ciudad no se caracteriza tanto por el localismo como por el cosmopolitismo. Las políticas aplicadas desde la alcaldía de Elche, en los mandatos en los que tuve el honor de presidir el Ayuntamiento de Elche son una buena muestra de ello. Por lo que se refiere a la colaboración con la Universidad de Alicante por mi parte siempre la hubo de manera abierta y sincera. Los diversos acuerdos y convenios de colaboración suscritos son prueba de que no se trataba sólo de buenas intenciones. Siempre se apoyó la creación del parque científico. Con posterioridad al desempeño de las funciones en la alcaldía, en mi condición de diputado en las Cortes Valencianas durante la legislatura de 1995-1999 tuve la ocasión de manifestarme a favor de la creación de dicho parque científico, así como siempre me hice eco de las propuestas de la Universidad de Alicante. Nunca he pedido reconocimientos en lo que entiendo era mi obligación en el desempeño de la función pública, pero ciertamente, en reiteradas ocasiones, los responsables de la Universidad así lo han reconocido, cosa que realmente agradezco. Ignoro absolutamente qué decisión o actitud mía fue contraria a la creación de dicho parque científico; por el contrario lo que recuerdo son las muchas actuaciones tomadas en su favor. Es lógico y humano manifestar las añoranzas pero conviene que al exponerlas no se enturbie la realidad de los hechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de septiembre de 2001