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El siniestro de Toulouse fuerza a revisar los planes de emergencia de Tarragona

Vecinos y ecologistas expresan su preocupación

Demasiado similar. La onda expansiva de la explosión en la química AZT de Toulouse (Francia) del pasado viernes, que causó 29 muertos y más de 700 heridos graves, ha causado un gran impacto en Tarragona. Si la fábrica francesa se encontraba a tan sólo 600 metros del populoso barrio del Mirail, con 30.000 habitantes, algunas de las industrias del complejo petroquímico de Tarragona se encuentran aún a una distancia menor del núcleo poblado, pese a que la ley establece una distancia mínima de dos kilómetros.

El accidente no sólo ha despertado antiguos temores entre los vecinos de los barrios cercanos, sino que también ha puesto en alerta a las autoridades. Inmediatamente después del accidente de Toulouse se constituyó una comisión de seguimiento de lo ocurrido en Francia y ayer dos técnicos de protección civil se desplazaron hasta Toulouse para elaborar un informe sobre las causas del accidente. Mientras tanto, se ha iniciado la reevaluación del Plan de Seguridad Químico de Tarragona (Plaseqta), que debe hacerse cada dos años.

En Tarragona operan alrededor de treinta empresas químicas, divididas en los polígonos Norte, cercanos a las poblaciones de El Morell y La Pobla de Mafumet, entre otras, y el polígono Sur, algunas de cuyas empresas están, pese a que la ley establece una distancia mínima de dos kilómetros, a tan sólo 200 metros de los núcleos habitados, entre ellos los barrios de Poniente de la ciudad, de alrededor de 30.000 habitantes. La ley se aprobó después de que algunas de las empresas ya estuvieran instaladas. La factoría de Basf, por ejemplo, está al lado mismo de La Canonja, donde viven más de 5.000 habitantes tan cerca de la industria que sólo les separa la carretera.

86 productos químicos

El complejo petroquímico de Tarragona nació en la década de 1960 con la construcción de las empresas IQA y Asesa, a las que más tarde se sumó la refinería de Repsol y multinacionales como BASF y Bayer. Las 30 empresas radicadas en el complejo operan con productos tóxicos, inflamables y explosivos, de ahí que el Plaseqta prevenga a los ciudadanos de Tarragona de que un accidente químico se puede detectar bien por una fuerte explosión, bien por que se produzca 'una sensación sofocante o irritante', justamente lo que los vecinos de Tarragona han visto que ha ocurrido en Toulouse. El plan prevé para estos casos el confinamiento de la población como única alternativa. Escuchar la radio y, en caso de explosión, proteger los cristales con cinta aislante, bajar las persianas y las cortinas y utilizar muebles como barreras.

Entre los productos más peligrosos con los que se trabaja en Tarragona se encuentra el fosgeno, que se empleó en la I Guerra Mundial y es un gas asfixiante que al respirarse puede derivar en un edema pulmonar. Se produce al tiempo que se consume en la fábrica Bayer, lo que minimiza los riesgos de fuga. Repsol Química utiliza para la elaboración de plásticos ácido cianhídrico, que es inflamable y tóxico.

También se manipulan otros productos altamente peligrosos, como cloro, ácido clorhídrico, acrilo-nitrilo, amoniaco, cloruro de vinilo (tóxico e inflamable), tolueno (en estado líquido fue utilizado en otros tiempos para la fabricación de explosivos) o el toluenodisocianato, un derivado del anterior que es tóxico, explosivo e inflamable. La reevaluación del Plaseqta permitirá actualizar la lista de productos químicos con los que se opera, que en estos momentos es de 86.

El alcalde de Tarragona, Joan Miquel Nadal (CiU), ha tratado de tranquilizar a la población recordando que el producto que ha causado la tragedia, el nitrato de amoniaco, no se manipula en la petroquímica. 'Hay que valorar el accidente sin estridencias para poder extraer conclusiones', asegura el alcalde, quien recuerda la 'la conducta responsable' que en todo momento ha tenido la industria química'. Nadal asegura que la reevaluación del Plaseqta se lleva a cabo ahora, no por el accidente, sino 'porque toca'.

También el delegado de la Generalitat en Tarragona, César Puig, insiste en que no hay peligro, 'siempre que se disponga de un plan de seguridad y las empresas hagan las inversiones necesarias para que las instalaciones no queden obsoletas'. Pero los vecinos y los grupos ecologistas quieren tener más información. El alcalde considera 'normal' esta petición: 'Para un alcalde también son preocupantes situaciones como las de Toulouse', afirma. 'Si las administraciones están siempre vigilantes, nosotros no nos enteramos', afirma Helena Regidor, presidenta de la Federación de Asociación de Vecinos de Tarragona (FAVT), que reclama disponer de las conclusiones del informe que se realice del accidente de Toulouse: 'Dicen que no hay similitud porque el producto del accidente no se fabrica aquí, pero nosotros tal vez doblamos el riesgo que tiene la ciudad francesa por la cantidad de industrias químicas de todo tipo que nos rodean'.

Helena Regidor insiste: 'No existe alarma social, pero hay preocupación. No olvidamos los atentados de ETA contra la petroquímica o lo que acaba de pasar, lo de Washington y Nueva York, y que alguno de los presuntos terroristas estuvo por Salou'. Los vecinos reclaman más simulacros de accidente. Y más amplios, 'no como los que se han realizado hasta ahora, acotados a algunos barrios y con la gente ya avisada'.

La industria química ofrece 5.000 puestos de trabajo directos, un número muy poco proporcionado a las elevadas inversiones que realizan (de 250.000 millones hasta el año 2000), aunque el número de trabajos indirectos asciende hasta unas 20.000 personas. 'El hecho de que algunos vecinos sean al mismo tiempo trabajadores puede coartar la petición de medidas de seguridad, pero nosotros debemos seguir insistiendo', añade la dirigente vecinal. Algunos grupos ecologistas, como el Gepec, han propuesto una moratoria en la implantación de nuevas empresas químicas tras el accidente de Toulouse y recuerdan su oposición a la construcción de dos depósitos de amoniaco de la empresa Terquimsa a poca distancia del barrio pesquero del Serrallo. Otros, como Mediterrània, que también enviará técnicos a la ciudad francesa, reclaman que el Plaseqta incluya la posibilidad de evacuación de la población, algo que ahora no contempla. 'El confinamiento no ha funcionado en Francia. Si una explosión te revienta los cristales, es imposible confinarse', explica Angel Juárez, portavoz de la organización, que reclama poder incorporarse a la comisión de seguimiento creada tras el accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de septiembre de 2001