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Un turista muere por un disparo de los Mossos en un control de alcoholemia

La víctima intentó arrebatar el arma al agente

El súbdito francés Robert-Antoine Guitart, de 50 años, falleció en la madrugada de ayer en L'Escala (Alt Empordà) de un disparo en el tórax proveniente del arma reglamentaria de un agente de los Mossos d'Esquadra. Una patrulla había detenido su vehículo por circular temerariamente y se disponían a efectuar un control de alcoholemia. Según la versión facilitada por la policía autonómica, el conductor francés agredió y forcejeó con uno de los agentes, a quien pretendía arrebatar el arma. Durante la pelea, la pistola se disparó hasta diez veces. Uno de estos disparos alcanzó el pecho del conductor.

El suceso tuvo lugar a la 1.15 horas de la madrugada, cuando una patrulla de seguridad ciudadana de los Mossos d'Esquadra observó cómo un vehículo Citroën BX de color blanco y con matrícula francesa, ocupado por dos personas, circulaba haciendo eses por la Avenida Montgó de L'Escala. El coche fue interceptado y obligado a detenerse en el arcén. Ante la posibilidad de que el conductor estuviera bajo los efectos del alcohol, uno de los agentes se quedó en el vehículo policial para solicitar la presencia de una unidad equipada con aparatos para realizar la prueba de alcoholemia, mientras el otro policía se acercaba al vehículo.

Al verle, el conductor abrió violentamente la puerta del coche y, según la versión de los agentes, propinó un puñetazo a la cara del policía autonómico. Durante la pelea que siguió, el conductor llegó incluso a apropiarse del arma. Según la versión facilitada por los Mossos, fue durante el forcejeo por el control de la pistola cuando se produjeron los disparos. El incidente fue tan rápido -entre 5 y 6 segundos- que el otro agente no llegó a intervenir.

Sin apuntar

El informe preliminar de la policía científica de los Mossos d'Esquadra mantiene que del arma salieron 10 de las 16 balas que aloja el cargador. Algunos de sus impactos son todavía visibles en el suelo y las paredes próximas al lugar del suceso. Según este mismo informe, la trayectoria de las balas fue aleatoria, producto de movimientos bruscos, y descanta que ninguno de los disparos se haya hecho apuntando a un objetivo. Según fuentes de los Mossos, la pistola no debía tener el seguro puesto, pues de lo contrario no se hubiera disparado al apretar el gatillo.

La policía afirmó ayer que la declaración voluntaria de la acompañante de la víctima corrobora todos los extremos de la versión facilitada por los agentes. La acompañante admitió incluso que le sorprendió enormemente la actitud agresiva de su acompañante. La víctima falleció poco después de ser evacuada en ambulancia.

La Policía Local de L'Escala procedió de inmediato a acordonar la zona.

La Dirección General de Seguridad Ciudadana ha abierto una investigación paralela a la actuación judicial. Fuentes del consulado francés en Barcelona aseguraron ayer que habían sido informados del suceso y que el cónsul honorario tenía previsto ponerse en contacto con los allegados del fallecido y mantener una entrevista con un mando de la policía autonómica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2001