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Reportaje:

Un paseo por las ondas catalanas

Los periodistas se rinden ante la figura de Puyal en el 25º aniversario de la primera transmisión deportiva en catalán

Fue una tarde como la de ayer hace 25 años. Quizá repitió el mismo ritual de ahora: Joaquim Maria Puyal, que por aquel entonces tenía 27 años, debió de apartar su silla y ponerse en pie para retransmitir por primera vez en catalán, bajo las ondas de Radio Barcelona un Barça-Las Palmas. En ese momento, el 5 de septiembre de 1976, 10 meses después de la muerte de Franco, las ondas volaron por la historia para conectar con la normalidad republicana en la que Teodor Garriga, que en la actualidad tiene 92 años, décano de los locutores y presidente de honor de Ràdio Associació, narraba en catalán partidos y carreras de bólidos en Montjuïc ante micros tan grandes como lámparas. 'No hemos inventado nada', dijo ayer Puyal, con su proverbial modestia, ante 300 periodistas que le acabaron rindiendo en la Universidad Autónoma un homenaje mientras eran cómplices y partícipes de la misma fiesta.

Quizá no era ese su propósito, pero Puyal acabó siendo el protagonista de esta historia que, al fin y al cabo, empezó él. Radio Barcelona y Catalunya Ràdio -estuvo 9 años en la primera y lleva 16 en la segunda- citaron a todos los profesionales que en este cuarto de siglo han realizado retransmisiones en catalán para hacerse un retrato de familia. No faltó casi nadie: ni Garriga, ni los colaboradores de emisoras municipales. No le sirvió de mucho a Puyal ocultarse en la fotografía en la antepenúltima fila y extender el homenaje a todos, incluidos los que ya se fueron como Àlex Botines o Agustín Rodríguez. Porque luego, en el escenario, los periodistas que han colaborado con él en estos 25 años revelaron, mientras se escuchaban los célebres cortes de voz Urruti t'estimo o el gol de Koeman en Wembley, un delicioso anecdotario lleno de consejos y estirones de orejas

Como Eduard Boet, que explicó cómo nació la media hora antes y la media hora después del partido -'inventaron esa fórmula porque a mí me ficharon por si Quim se ponía enfermo, pero ¡nunca ha estado indispuesto en 25 años!'-. O Jordi Basté, que relató cómo se sintió maltratado porque el día de su debut dijo seis veces: 'Estic aquí' y Puyal le corrigió otras tantas: 'On és aquí? O Antoni Bassas, que contó cómo Puyal le dio la mejor lección de periodismo al pedirle que entrevistara antes de un partido a Jordi Pujol y a Pasqual Maragall. 'Eso es muy difícil', avisó Bassas. Y Puyal le replicó: 'Es que si no lo fuera no nos ganaríamos la vida'.

Mientras, ayer, Puyal escuchaba entre el público, juntando las manos en señal de perdón o riendo a carcajadas como las que provocó Manuel Fuentes al detallar las cosas que había aprendido con su maestro: 'Que se llama Joaquim Maria y no Josep Maria, como a veces le llaman algunos. Que escapolir-se de la escomesa es seguir siendo soltero a su edad.

Que gracias a él la gente llama gespa a la gespa, menos Núñez que aún habla de césped. Que a la pelota se le puede llamar bimba, aunque quizá ese mérito es de Frederic Porta. Que Pizzi era macanudo; que cuando Puyal dice 'hola! bona tarda. Amics i oients de futbol en català: som a Galícia, una terra acollidora i entranyable', quiere decir en realidad 'hola, bona tarda. Som a Galícia y quina mariscada amb ribeiro ens hem fotut. sensacional!'. Que cuando decía 'amics oients, som al Bernabéu en una d'aquelles nits màgiques', quiere decir acabo de pasar por Casa Lucio a menjar ous amb patates i amanida amb molt d'enciam i tomàquet, solament..'. O sea, que he aprendido que tiene que escribir obligatoriamente una guía Michelin. Que si paga los guisantes que se juega, ya tenemos todos cena. Que en catalán, Romario quiere decir Ronaldo, Ronaldo, Rivaldo, y Rifé, Ferrer. Que Puyal no se equivoca. Que lo más importante es la intención comunicativa. Que Gaspart tiene muy mala leche con él: ahora que teníamos a Cocu le fichan a Coco. Que Artola era sant i gloriós, que Puyal es el maestro, que con él los goles suenan mejor, más cerca y más del Barça y que, como Urruti, yo también le quiero'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2001