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Reportaje:

'Nos trataban a palos'

Presos políticos del franquismo que se han acogido a las indemnizaciones de la Generalitat cuentan sus peripecias

La Generalitat esperaba 6.000 peticiones. Al final han sido 34.000 los presos políticos del franquismo que se han acogido a las indeminizaciones que ofrece el Gobierno de CiU. Esas 34.000 personas tienen nombres, apellidos. Jordi Pujol o Antoni Gutiérrez Díaz son algunos de ellos. Otros están más en el anonimato, como Sebastià Portella, Joan Garcia Tristany y Laia Berenguer. Ellos también pagaron su peaje al franquismo.

- Sebastià Portella. Tres meses en el campo de concentración de Miranda de Ebro.

Tiene '81 años y medio' y asegura que pasará de los 100. En una muestra de asombrosa memoria, recuerda de corrido las circunstancias en las que fue detenido durante la guerra civil: '27 de mayo de 1938, Puente de Balaguer, 896 batallón, 224 brigada mixta, 60 división, 18 cuerpo de ejército. En tres horas pasamos de ser 700 soldados vivos a sólo 120. Fue peor que la Batalla del Ebro'. A partir de ahí, rememora 'la brutalidad de los cabos de vara' durante los meses que estuvo en el campo de concentración de Miranda de Ebro, donde fue el jefe de las oficinas de los mecanógrafos. Precisamente gracias a la extensa documentación que su oficina recabó, muchos de los que pasaron por el campo han podido cobrar la indemnización.

Portella acaba de cobrar 150.000 pesetas y alaba, además del decreto de la Generalitat, la actitud de sus funcionarios cuando 'atienden a un colectivo que, la verdad, chochea bastante'. Fundó la Lleva del Biberó y aún lucha contra las injusticias y ayuda 'a quien lo necesite'. Junto al colectivo de personas mayores y pensionistas, prepara la representación catalana en la Asamblea Mundial de Personas Mayores que Naciones Unidas celebrará el año próximo.

- Joan Garcia Tristany. Tres años en la Modelo y otros cuatro en Burgos.

Desde la Associació Catalana d'Expresos Polítics, Joan Garcia Tristany y sus compañeros han luchado durante 11 años por el 'reconocimiento moral' que supone el decreto de la Generalitat. Garcia Tristany fue detenido en 1949, tenía 22 años. Después de pasar un mes en la Jefatura de Policía de la Via Laietana ingresó en la cárcel Modelo. Tres años en una 'época muy mala para los presos políticos, porque nos trataban a palos', aunque cuenta que 'hubo algún momento bueno, porque es en situaciones límite cuando se pone a prueba la solidaridad'. Al salir, apenas gozó de libertad, porque fue detenido de nuevo, acusado de 'auxilio a la rebelión y asociación ilícita' por pertenecer a la Joventut Socialista Unificada de Catalunya. La pena: cuatro años en el penal de Burgos, donde, por lo menos, pudo estudiar y, cuenta, las instalaciones eran mejores. Garcia Tristany dedica muchas horas a la asociación y muestra orgulloso el libro que acaban de publicar, Notícia de la negra nit. Vides i veus a les presons franquistes (1939-1959), que recoge testimonios de víctimas de las cárceles franquistas. El colectivo también asesora a otras asociaciones españolas de ex presos políticos y trabaja para celebrar un homenaje a los represaliados en el primer trimestre del año que viene.

- Laia Berenguer. Cinco años entre rejas.

'Después de tantos años sin poder hablar, me hace mucha ilusión poder contarlo todo sin correr peligro'.

Laia Berenguer comenzó a defender la República con sólo 16 años, cuando los chicos de las Joventut Socialista Unificada de su pueblo se fueron al frente y ella tomó el timón del partido. 'Cuando los nacionales entraron en el pueblo, en 1939, mi nombre era el primero de la lista de los que cogieron'. Huyó a Francia con lo puesto y pasó nueve meses en campos de concentración. De vuelta a España fue entregada a la Falange: 'interrogatorios y torturas hasta que llega un momento en el que ya nada te duele'. Y de ahí a la cárcel barcelonesa de Les Corts: tres años y ocho meses. No fueron los últimos, porque en 1973 volvió a la cárcel durante tres meses por ser miembro de la Asamblea de Catalunya. En 1990, Berenguer cobró la indemnización del decreto socialista, pero ahora la ha solicitado como viuda. Entre campos de concentración, batallones de trabajo y cárceles, su marido pasó nueve años entre rejas, entre ellos 39 meses en un campo del Atlas marroquí. Laia Berenguer formó parte de las listas del PSUC en las primeras elecciones municipales democráticas. Permaneció 16 años, hasta hace 6, en el Ayuntamiento de Sant Feliu de Codines -dos de ellos como alcaldesa-. Hoy día, pasados los 80, camina cinco kilómetros al día, se dedica a conservar la memoria histórica desde la asociación Dones del 36, y a su mayor pasión: viajar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de agosto de 2001