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La liberación de los dos españoles secuestrados en Georgia es inminente

El agregado de Interior de la Embajada de España en Moscú se desplaza a la zona

El agregado de Interior de la Embajada de España en Moscú, Fernando Montoliú, tiene previsto desplazarse hoy mismo a la capital georgiana.

Después de casi ocho meses de pesadilla, de varios viajes de los familiares de los españoles secuestrados a Georgia, de prolongadas estancias de diplomáticos españoles en esta república ex soviética del Cáucaso, de un viaje del embajador en Moscú, José Luis Crespo de Vega, y de reiteradas declaraciones de las autoridades, incluido el presidente, Edvard Shevardnadze (que confiesa que se siente 'en deuda' con España), la sensación durante el pasado fin de semana era que se vivían horas decisivas.

La policía georgiana asegura desde hace meses que tiene localizados a la mayoría de los miembros de la banda secuestradora y que, si no los detiene, es por temor a que eso ponga en peligro la vida de José Antonio Tremiño y Francisco González. Supuestamente, se interceptó hace unos días una conversación entre dos de los delincuentes en la que se aseguraba que la liberación se produciría ayer. Por el mismo medio se averiguó hace ya algún tiempo que uno de los dos secuestrados, Tremiño, tenía problemas de salud.

La cónsul honoraria de España en Georgia, Mariam Bagration, aseguraba ayer por la tarde que el ministro del Interior, Kaja Targamadze, le había desmentido poco antes que los dos empresarios hubiesen sido ya liberados y que se encontrasen bajo protección policial.

Ésa fue la información comunicada el sábado por una fuente de Geomadera, la empresa de la que Rodríguez era socio, a la familia de éste, cuyo optimismo se había reducido ayer considerablemente, a la espera de una llamada clave (presumiblemente del propio Francisco) que acabase con la incertidumbre.

Los últimos días han sido un hervidero de rumores y especulaciones. La televisión de Tblisi se hizo eco de la supuesta existencia de un vídeo en el que aparecían los dos españoles y que parecía rodado en Abjazia, una región separatista que no controla el Gobierno georgiano. También se ha dicho que Tremiño y Rodríguez estaban en Mingrelia. Pero, con todo, las autoridades siguen apostando por la hipótesis de que no han salido del valle de Pankisi, aunque probablemente habrán cambiado varias veces de cárcel.

Esa zona escapa también en la práctica del control del poder central. Viven en ella miles de chechenos étnicos (conocidos como kistos) y refugiados que huyen de la guerra en la vecina república independentista rusa. Según Moscú, es un nido de guerrilleros, por lo que ha pedido reiteradamente, y siempre sin éxito, permiso para entrar allí con sus tropas.

Las posibilidades de final feliz del secuestro aumentaron hace días por la crisis que estalló en la comarca de Ajmeta, adyacente con Pankisi, tras el secuestro de dos georgianos. La reacción de la población de la zona fue el corte de los accesos al valle y la retención de seis ocupantes chechenos de un autobús.

Unos y otros fueron liberados, pero la creación de una especie de milicia popular encargada de poner orden supuso una presión adicional sobre los secuestradores de los dos españoles, del libanés Sharbel Bashar Anu y del georgiano Levan Caladse, cuyo hermano Kaja es jugador del Milan y de la selección nacional georgiana.

Estabilizar la situación

El presidente Shevardnadze ordenó el sábado a sus ministros del Interior y de Seguridad que tomasen medidas para estabilizar la situación. Esta presión adicional, consideran fuentes diplomáticas y de seguridad, flexibilizará la posición de los secuestradores. En otras palabras, que aceptarán un precio menor al que pretendían por liberar a Tremiño y Rodríguez. Se han barajado cifras entre 300.000 dólares y dos millones (de 57 a 380 millones de pesetas). Las familias ha negado siempre que se negociase un rescate, pero no es ésa la impresión de las autoridades georgianas.

Tremiño y González fueron secuestrados el 30 de noviembre en la carretera que lleva al aeropuerto de Tbilisi, cuando cuatro individuos armados con fusiles Kaláshnikov asaltaron el coche en el que viajaban. El vehículo de los secuestrados fue encontrado poco después con las maletas y los billetes de avión de los empresarios españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2001