ESTRENOS

'Shrek' pinta el cine con el color del dinero

La última producción animada de Steven Spielberg asombró en Cannes y puede aspirar a los Oscar

Por mucho que la rana Gustavo de Barrio Sésamo diga que 'no es fácil ser verde', éste ha resultado ser el color de la suerte para DreamWorks que con un ogro verde como protagonista de su último largometraje de animación, Shrek, ha pintado la palabra éxito con el color del dinero.

A la espera de que alcance los 250 millones de dólares (unos 50.000 millones de pesetas) antes de que concluya el verano, sólo con los ingresos de la taquilla estadounidense, la quinta película realizada en su totalidad por ordenador y la quinta de animación que lleva el sello de los estudios DreamWorks está camino de convertirse en la más lucrativa de los últimos años, sólo unida a Toy Story y La guerra de las galaxias, episodio I: La amenaza fantasma. Y todo eso con un cuento de hadas de los de ogros, princesas, dragones y pantanos encantados. Claro, que también hay burros que hablan sin parar, dragones románticos, malvados bajitos que torturan a las galletas y princesas que eructan, una historia inspirada en el cuento de William Steig que Andrew Adamson, director de la cinta junto con Vicky Jenson, resume como 'un cuento de hadas de lo más retorcido'. El ogro Shrek aparece hoy en las pantallas españolas.

El secreto del éxito de estos disparatados 89 minutos de animación parecen estar no tanto en el color de su protagonista, muy de moda por cierto, sino en la habilidad del filme para conectarse tanto con grandes como con pequeños. 'Nuestra meta es atraer a todo el mundo, a todos los miembros de la familia', reconoce Jeffrey Katzenberg, al frente de estos estudios creados en 1994 junto a Steven Spielberg y David Geffen y nacidos con el deseo de competir contra Disney. Para alcanzar la meta, Shrek cuenta con una historia sencilla para niños aderezada de continuos sarcasmos para mayores apoyados en las voces de Mike Myers como el ogro, Cameron Díaz como la princesa, Eddie Murphy como el burro parlanchín y John Lithgow como el malvado Farquaad en la versión original. En España Shrek tiene la voz de Juan Antonio Muñoz y el burro es José Sánchez Mota, componentes del dúo Cruz y Raya.

En el fondo la rana Gustavo no estaba tan descaminada porque el verdor de Shrek no fue lo que se dice fácil. La producción ha tardado cinco años en llegar a la pantalla, con un total de cinco directores implicados en un momento u otro de su rodaje, en el limbo tras la muerte de Chris Farley, que había empezado a darle voz al ogro, y con extensos retoques que costaron más de cuatro millones de dólares (800 millones de pesetas) cuando Myers decidió que no le gustaba lo que había hecho con su personaje hasta la fecha, ya bien entrados en producción. Los mismos directores reconocen que no hubo un guión firme hasta el final del rodaje y en cuanto a todo el tema de la tecnología puntera... 'todos sabemos que cualquier película es lo más revolucionario que hay hasta que se hace una nueva', admite Katzenberg. Sin embargo, el resultado de esta mezcla ha pegado fuerte tanto entre público como entre crítica, en competición en el pasado festival de Cannes -la primera vez en el último cuarto de siglo para una película de animación- y con todas las papeletas para aspirar al Oscar en la primera edición en la que se ha creado una categoría especial para los largometrajes de animación. Además, ha logrado uno de los sueños de DreamWorks que es convertir su nombre en un sello que el público reconozca como calidad familiar, una asociación que, como Disney sabe muy bien, es de vital importancia

Dado como es Hollywood, el único problema del éxito de Shrek es con qué superarlo. Por supuesto, a los pocos días de su triunfo en la taquilla fue anunciada la producción de la segunda parte.

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Además, DreamWorks está concluyendo el que será su estreno de animación para el 2002, Spirit, película de dibujos tradicionales centrada en un caballo, y sus otros dos frentes están cubiertos con Tusker, una de elefantes en animación digital, y La tortuga y la liebre, basada en la popular fábula y realizada con la misma técnica de Wallace & Gromit y Chicken Run. Claro que, por lo general, nunca segundas partes fueron buenas y los dos últimos proyectos mencionados se encuentran detenidos por falta de un buen guión lo que sitúa a DreamWorks en la misma tesitura que vivió Disney hace años. En su caso fue cómo superar el listón alcanzado con El rey león, algo que, hasta la fecha, no ha conseguido.

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