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OPINIÓN DEL LECTOR

Escena

Escena del metro de Madrid: suben cuatro o cinco adolescentes al vagón, fumando, pintarrajeando, chillando. Unas treinta personas viajamos en ese momento. Nadie dice nada y, aunque molestan mucho, hacemos como que no lo vemos. Me cambio de vagón porque yo tampoco quiero ver nada. Recuerdo que en una ocasión me enfrenté a un grupo parecido y, como los demás no me apoyaron, se envalentonaron y estuvieron a punto de agredirme.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de julio de 2001