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Las dimisiones acosan a Gaspart

El presidente del Barcelona sacrifica a Minguella mientras otros cinco directivos abandonan el club

La cabeza de Josep Maria Minguella, asesor externo del Barcelona, ofrecida por Joan Gaspart en un gesto más simbólico que real, no frenó la cadena de dimisiones abierta en la directiva desde la salida, el lunes, del vicepresidente Jaume Llauradó. El también vicepresidente Josep Martínez-Rovira, así como otros tres directivos -Manuel Carreras, Rafael Fontana y Ramon Palou- pertenecientes al grupo Força Blaugrana, que apoyaron a Lluís Bassat en las elecciones de julio y que después se integraron en la directiva de 85 miembros de Gaspart, renunciaron ayer a sus cargos por discrepancias con el presidente, que pasa por la situación de mayor debilidad desde que fue elegido después de reunir en su candidatura a distintas corrientes azulgrana. Lluís de Carreras también ha dimitido, según Efe, aunque en el club todavía no se había recibido anoche su renuncia.

El caso Geovanni ha acelerado las dimisiones que ya tenían pensado presentar desde hace tiempo los directivos salientes por no estar de acuerdo con la manera en que se lleva el club. Tanto a Llauradó como a Martínez-Rovira las confusas negociaciones con el Cruzeiro por el fichaje del brasileño han servido de pretexto para desvincularse de la junta, caso que puede reproducirse con otros directivos. Joan Castells y Ángel Fernández, ambos vicepresidentes, se replantean igualmente su situación, al igual que otros diez directivos, circunstancia que expresa la fragilidad del pacto electoral firmado alrededor de Gaspart con el argumento de la paz social. La oposición, en cualquier caso, no se plantea pedir la dimisión del presidente ni cursar un voto de censura, aunque reglamentariamente puede hacerlo a partir de julio.

Gaspart, que había invitado a dimitir a los directivos discrepantes -'ya no voy a hacer los esfuerzos que hacía para que se queden', dijo-, cubrió las vacantes de Llauradó y Martínez-Rovira en la junta de 21 con el nombramiento de Félix Millet y Francesc Pulido, ambos ex directivos con Josep Lluís Núñez.

'No comparto el modelo de gestión de Gaspart', argumentó Martínez-Rovira, vicepresidente de Media Plannig y hasta ayer representante del Barça en el G-14, los grandes del fútbol europeo. 'Mi impresión es que el año que viene puede ir peor', añadió tras precisar que mantiene buenas relaciones personales con Gaspart. 'El problema es que las reuniones de la comisión delegada eran más informativas que participativas. A mí no me va calentar la silla. La junta, por lo demás, ha dado una imagen lamentable, poco seria y nada transparente en algunos asuntos y eso repercute negativamente en el club y en el prestigio de sus directivos. La política de comunicación ha sido mala', concluyó.

Martínez-Rovira desoyó la petición de continuidad que le había formulado Gaspart, cuya intervención ayer en un debate en Catalunya Ràdio no frenó el descontento de varios de sus directivos con el proceder de los representantes del club en el caso Geovanni. Gaspart defendió la honorabilidad tanto de Minguella como del director deportivo, Antón Parera, en las negociaciones para ficharle, aunque ofreció la cabeza del agente para evitar suspicacias y anunció que el presidente del Cruzeiro en persona viajará a Barcelona para confirmar la versión azulgrana. 'Nadie ha hecho nada irregular', afirmó Gaspart, quien aseguró que hoy podría vender a Geovanni al fútbol italiano por 22 millones de dólares, cuatro más de los que costó. 'Como ocurre con tantos otros jugadores, pudimos ficharle hace un año por un precio más barato, pero el Cruzeiro nos pidió ahora 18 millones de dólares y la operación se hizo de club a club', enfatizó.

En cualquier caso, el presidente anunció que el Barça no contratará a Minguella como asesor externo, aunque continuará siendo asesor personal suyo. 'No quiero que el socio tenga sospechas de nadie', apuntó Gaspart mientras Minguella matizaba: 'No puedo dejar de ser asesor externo porque nunca he sido presentado como tal. Yo continuaré a disposición del club, si bien mi ritmo bajará porque los fichajes ya están perfilados'. El próximo jugador en incorporarse podría ser el central sueco Anderson, del Bayern Múnich.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de junio de 2001