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79 presos armados se fugan de una cárcel de Guatemala

Al menos 79 reos de extrema peligrosidad se fugaron en la tarde del domingo de una cárcel de alta seguridad del sur de Guatemala. Armados con subametralladoras Uzi, fusiles AK-47 y granadas de fragmentación, los presos, entre los que hay varios condenados a muerte y a cadena perpetua, salieron por la puerta de la cárcel y huyeron en vehículos particulares y autobuses públicos.

En el camino dejaron siete muertos: una agente policial, un guardia de prisiones y otros cinco presos. Las fuerzas de seguridad están en estado de alerta, y la población, indignada a más no poder. La flamante prisión de alta seguridad Canadá, de Escuintla, inaugurada hace menos de dos años, se quedó prácticamente vacía. Los fugados aprovecharon la hora de visitas familiares para salir con la complicidad de las autoridades de la cárcel. Sólo así se explica que hubieran acumulado todo ese armamento de alto poder y que, además, abrieran ocho puertas y 24 cerrojos sin el menor problema. Los presos se dispersaron nada más cruzar la puerta del penal. A los que habían organizado la huida les esperaban varios vehículos. Los que se escaparon aprovechando el caos, optaron por secuestrar varios autobuses interurbanos, sembrando el pánico entre los viajeros. Los ministros de Gobernación (Interior) y Defensa se presentaron en el lugar de inmediato. En las fincas de caña cercanas se logró capturar a diez de los reos.

Las fuerzas policiales y el Ejército guatemalteco peinan la región meridional, fronteriza con El Salvador, y han instalado retenes en las principales carreteras del país. No es para menos, entre los fugados están las planas mayores de las bandas criminales que han puesto al país en jaque: Agosto Negro, Los Pasaco o la Banda Valle del Sol, dedicadas fundamentalmente al secuestro, narcotráfico y robo de automóviles y bancos, y autoras de una serie de asesinatos que han conmocionado a la población.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de junio de 2001