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Crónica:Gran Premio de Catalunya | MOTOCICLISMO

Los italianos copan la gloria y la miseria en Montmeló

Rossi derrota una vez más a Biaggi y ambos llegan a las manos antes de subir al podio

En la categoría reina del Campeonato del Mundo de motociclismo, los 500cc, hay tres italianos y tres españoles. Ayer se corría el Gran Premio de Catalunya, pero los que triunfaron fueron Valentino Rossi, Max Biaggi y Loris Capirossi, que coparon el podio en casa de Àlex Crivillé, Carlos Checa y Sete Gibernau, que ofrecieron una actuación deslucida, sólo atenuada por la entrega de este último. Ante 84.000 aficionados que esperaban festejar el décimo gran premio en Montmeló con una victoria local, Rossi se impuso con suficiencia, incrementó su ventaja en el Mundial y, al final de la carrera, protagonizó un turbio incidente con Biaggi.

Lo que la lluvia impidió hace 15 días en el circuito de Mugello (Italia) sí que ocurrió esta vez en el de Montmeló. Se juntaron precisamente los dos argumentos que han convertido lo que los italianos llaman Motomondiale en un deporte de masas en su país: éxito y rivalidad. Lo primero lo monopolizaron por completo, sin paliativos. De lo segundo se vivió el episodio más radical posible: Rossi y Biaggi llegaron a las manos antes de subirse al podio.

Fue un incidente inesperado que culminó la endémica mala relación de las dos estrellas. Y curiosamente ocurrió tras una carrera en la que apenas estuvieron en contacto. La superioridad de Rossi para lograr su cuarto triunfo de la temporada le permitió incluso recuperarse de una pésima salida, pues, tras el embudo de la primera curva, se vio relegado hasta la 17ª posición. A partir de ahí, el número uno del mundo fue adelantando rivales a toda mecha, incluido un Biaggi que no pudo plantarle cara. Ayer Rossi pasó prácticamente a todos los notables demostrando una superioridad evidente.

En las redes del joven piloto de Honda cayeron los tres representantes locales, los rápidos japoneses Norick Abe, Shinya Nakano y Tohru Ukawa y su compatriota Capirossi. Sólo se salvaron de estar en esta lista el brasileño Alex Barros y el todavía campeón mundial el norteamericano Kenny Roberts, pero fue porque se cayeron cuando estaban en las primeras posiciones.

'Ha sido difícil al principio, hasta que pude llegar a la cabeza para imponer un ritmo más fuerte', explicó Rossi. Una vez llegó al liderato mediada la carrera, rodó más rápido que nadie durante unas vueltas para alcanzar una ventaja cómoda que le permitió vencer sin problemas. Así reanudó la racha triunfal que se había interrumpido en los dos últimos grandes premios y ahora, tras las seis primeras carreras del curso, dispone de 26 puntos de renta en el Mundial precisamente sobre Biaggi.

El piloto de Yamaha se proclamó vencedor de lo que parece ser corriente esta temporada, la lucha por la segunda posición. Batió en el sprint a Capirossi, Nakano y Gibernau. Después, antes de subir al podio, Max y Valentino se enzarzaron en una pelea con la que culminó la rivalidad que mantienen hace tiempo.

Más tarde fueron llamados por la dirección de carrera permanente de los grandes premios para escuchar sus versiones del altercado. Los dos fueron amonestados verbalmente por su conducta y también fueron advertidos de que en el futuro se tomarán medidas severas en caso de reincidencia.

Ninguno de ellos quiso hacer declaraciones y sus equipos emitieron comunicados conciliadores. Pero Biaggi y Rossi hicieron unas paces forzadas, sin siquiera mirarse a la cara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 2001