Alierta afirma que la presencia en televisión y radio será clave en la estrategia de Telefónica

Asume la herencia de Villalonga y dice que la operadora, que hoy celebra junta, no dará dividendo

La primera comparecencia de César Alierta ante la prensa en España no tuvo el fasto ni la chispa de las de su antecesor. Sin embargo, el espíritu de Villalonga -el único de los ex presidentes que aún no tiene colgado su cuadro en la sala de retratos de Telefónica- estuvo muy presente durante las cerca de dos horas y media que duró el encuentro. Era la primera vez, después de 11 meses en el cargo, que Alierta se prestaba a comentar sus planes y se refería a la etapa más polémica de la compañía.

Alierta, que se negó a revelar la cuantía de la indemnización que cobró Villalonga por dejar la empresa (fuentes de la compañía aseguran que rondó los 10.000 millones de pesetas), asumió el legado que le dejó su antecesor en materia de medios de comunicación, en cuya entrada fue artífice de la entrada, invirtiendo 1,3 billones de pesetas para tomar el control de Antena3, Vía Digital, Onda Cero, Radio Voz, Endemol y Lola Films, entre otras.

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Es más, Alierta señaló como bases para el crecimiento del negocio y la futura recuperación de la acción -cotiza un 48,22% por debajo del máximo que marcó Villalonga- la producción de contenidos audiovisuales, la adquisición de empresas competidoras en Europa y América Latina para ampliar el número de clientes y el desarrollo de nuevos servicios y redes de banda ancha (con gran capacidad de transmisión) de telefonía fija y móvil.

'El crecimiento de Internet es espectacular y supone ya un 45% del tráfico en telefonía fija', dijo Alierta para sostener su apuesta por Terra Lycos -cotiza un 94,39% por debajo de su máximo en 157 euros-. Añadió que que no tiene prevista una reordenación de las áreas de negocio. Y afirmó: 'no creo en los informes de los bancos de negocio', refiriéndose a las propuestas para la integración de Terra-TPI Páginas Amarillas y Media.

'Hay que estar en contenidos', dijo. Y quitó importancia a las pérdidas de la filial de medios de comunicación (104.000 millones el pasado año) 'porque está mejorando su rentabilidad'.

Reconoció, eso sí, que 'todo podía haberse comprado más barato, sobre todo, en medios de comunicación', pero recordó que él era ya miembro del consejo de administración de Telefónica durante la presidencia de Villalonga y que, por tanto, puso su firma en todas las operaciones que se emprendieron (entre ellas, las compra de la productora de Gran Hermano por 800.000 millones de pesetas o la construcción de una nueva sede de Telefónica por unos 80.000 millones).

'Sólo me opuse a la compra de [la operadora holandesa] KPN', la operación que provocó la ruptura definitiva de las buenas relaciones de Villalonga con el Gobierno y sus accionistas estables (BBVA y La Caixa), porque 'Telefónica no cree en las fusiones entre iguales'. En ese sentido, subrayó que cuando se planteó aquella fusión en mayo de 2000, la ecuación era de 62%-38% y ahora sería de 90%-10% a favor de una mayor participación española en una hipotética empresa conjunta.

'Estamos en mejor situación financiera para encarar el futuro con más tranquilidad y para estudiar cualquier oportunidad que se presente en América Latina y Europa', dijo Alierta respecto a su política de adquisiciones para ganar tamaño. Esgrimió la mejor situación frente a otras granees operadoras en cuanto a nivel de deuda (4,47 billones de pesetas), evolución de las acciones (2% en lo que va de año) y por la fuerte presencia en el mercado hispano-portugués.

Sobre la situación en América Latina -las filiales en Chile, Perú y Argentina dan pérdidas- el consejero delegado, Fernando Abril-Martorell, aseguró que 'lo peor ha pasado' y destacó que Latinoamérica aporta el 44% del beneficio de explotación del grupo (EBITDA). Señaló México como objetivo prioritario para hacer compras.

Alierta también asumió la herencia de Villalonga en la política de retribución al accionista y aseguró que Telefónica no va a repartir dividendo porque 'a las empresas que lo dan no les va mejor en la bolsa', y optará por otros métodos como las ampliaciones gratuitas de capital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 14 de junio de 2001.

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