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La encuesta del CIS y el resultado vasco obligan al PP a apoyar a Pujol hasta agotar la legislatura

Los conservadores retrasarán al máximo la elección de su candidato a presidir la Generalitat

En sus últimas visitas a Cataluña, el presidente del Gobierno, José María Aznar, había insinuado ante grupos de intelectuales la posibilidad de forzar un adelanto de las elecciones en Cataluña si el PP llegaba al Gobierno en el País Vasco. Pero si esta posibilidad fue prevista seriamente alguna vez, ya ha sido descartada: el candidato a lehendakari del PP, Jaime Mayor, no logró su objetivo y sólo obtuvo un escaño más que su predecesor, Carlos Iturgaiz. Y la polémica encuesta del CIS muestra el estancamiento del PP, pero sobre todo revela otro dato 'preocupante': la suma del PP y CiU no obtendría el suficiente número de diputados como para formar gobierno.

Fuentes de las direcciones nacional y regional del PP explicaron que la prioridad de los conservadores es ahora ganar tiempo y, por tanto, contribuir a agotar en lo posible la legislatura. Como máximo, algunos sectores del PP catalán querrían que las elecciones catalanas se adelantaran unos meses con el fin de afrontarlas antes que las municipales, en las que el PP prevé obtener un resultado discreto en Cataluña.

Bloque de centro derecha

El PP quiere que el candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas, quien tampoco sale bien parado de la encuesta del CIS, consolide su liderazgo para que el bloque de centro derecha tenga alguna posibilidad de formar de nuevo Gobierno. De lo contrario, el PP cree que la victoria del socialista Pasqual Maragall es segura y no quiere contribuir a adelantarla.

En este contexto de 'ganar tiempo' el PP también retrasará al máximo la designación de su candidato a la presidencia de la Generalitat. El revés de Mayor en Euskadi y la encuesta del CIS han sembrado dudas en la dirección nacional sobre la conveniencia de 'quemar' al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, en unas elecciones que los conservadores afrontan con pocas expectativas de éxito, si bien esta posibilidad sigue estando sobre la mesa.

La encuesta del CIS es negativa tanto para Piqué como para el presidente regional, Alberto Fernández Díaz. La valoración del ministro se queda en 3,85, mientras que Fernández Díaz es el dirigente peor valorado al obtener una puntuación únicamente de 3,1. Además, sólo el 1% de los catalanes responde que desearía que Josep Piqué se convirtiera en presidente de la Generalitat -un porcentaje tan bajo que ha causado preocupación en la cúpula del PP- y el 1,2% cita a Fernández Díaz.

El propio líder regional ha puesto en cuestión, en círculos de su más estricta confianza, la idoneidad de impulsar en Cataluña una estrategia similar a la de Euskadi. En conversación con este periódico, Fernández Díaz negó haber puesto en cuestión la eventual candidatura de Piqué, pero varios dirigentes que han hablado con él en los últimos días coinciden en señalar que el presidente del PP catalán insinuó un paralelismo entre Euskadi y Cataluña.

En cualquier caso, Fernández Díaz no ha trasladado a la dirección nacional ningún planteamiento sobre las elecciones catalanas más allá de mostrar su predisposición a adaptarse a lo que decida la cúpula del partido. Y tampoco lo ha hecho Piqué, si bien ha dado a entender que está preparado para afrontar el envite.

El pasado viernes, Fernández Díaz se entrevistó con el secretario general del PP, Javier Arenas, antes de la convención que este partido celebró en Zaragoza. Fuentes conocedoras de la entrevista señalan que no se discutió ningún aspecto relacionado con los comicios catalanes. El presidente regional puso todo su empeño en tratar de convencer a Arenas de que la crisis desatada en el PP de las comarcas del Ebro por el Plan Hidrológico Nacional (PHN) está completamente atajada y que ha sido amplificada por los medios de comunicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2001