Reportaje:

El problema de la falta de taxis por la noche

La medida del consistorio de Barcelona de obligar a los conductores nuevos a trabajar de noche no gusta en el sector

Encontrar un taxi en Barcelona en las noches de los fines de semana es tarea difícil. Lo reconoce la Administración y lo reconocen los propios taxistas. En lo que no se ponen de acuerdo es en la solución. La Entidad Metropolitana del Transporte (EMT) ha adoptado una medida que obligará a trabajar de noche a los nuevos conductores que se incorporen al servicio. Esta medida es rechazada por la mayoría de sindicatos del sector, que creen que no solventará el problema de la oferta nocturna de taxis.

Barcelona tiene una flota de 10.500 taxis, de los que unos 6.000 circulan durante el día y alrededor de un millar en las horas nocturnas más problemáticas. Mientras que en el horario diurno la ocupación viene a ser en torno al 60%, por la noche faltan taxis. Especialmente en las noches de los viernes y los sábados y, cada vez más, en las de los jueves. Son las franjas horarias en las que más se acostumbra a salir en una sociedad cada vez más volcada al ocio nocturno. Una encuesta realizada a un millar de usuarios reveló que por la noche el tiempo de espera para la llegada de un taxi ronda los 12 minutos. El 26,6% de los encuestados aseguró, sin embargo, que la espera supera el cuarto de hora e incluso otro 3,5% afirmó que no pudo encontrar un taxi libre cuando lo necesitó.

Los problemas se agudizan en zonas de ocio masivo como las del Maremàgnum y el Puerto Olímpico. Cuando cierran los locales, entre las cuatro y las cinco de la madrugada, se produce una avalancha de gente. 'Llevar 1.000 taxis allí es ilógico', asegura el gerente del Instituto Metropolitano del Taxi (Imet), Daniel Fernández. Otro punto problemático reconocido por la Administración es la parada existente en la plaza de Catalunya. Para llegar a ella, los vehículos circulan por La Rambla o la calle de Pelai, puntos con una concentración de personas tan importante que el taxi difícilmente alcanzará la parada sin que lo ocupen.

En estos datos se basó el Imet para cifrar en unos 300 vehículos el déficit de servicio nocturno, y elaboró la polémica normativa: que los nuevos concesionarios de licencias empiecen trabajando en horario nocturno obligatoriamente durante un periodo que oscilará entre 6 y 18 meses. Para ello, el Imet cuenta con que cada mes se produce una treintena de transferencias de licencias, básicamente por jubilaciones.

El plan, sin embargo, no es bien visto por la mayor parte de sindicatos del sector. Empresarios del taxi y autónomos aseguran que no será una solución, aunque después no coincidan tampoco en cuál debería ser ésta. La Asociación Empresarial del Taxi apuesta porque se les abra la puerta a comprar más licencias y, por tanto, que haya más asalariados. Además, esta asociación recuerda que los taxistas que faltan son precisamente los que se suprimieron tras la aplicación del plan de viabilidad que supuso la eliminación de licencias. El Imet rechaza la propuesta empresarial por falta de normativa y apelando a que la Generalitat desarrolle por fin la ley del sector. Asimismo, Fernández asegura también que el plan aprobado ya recoge la idea que de los nuevos 300 taxis, un centenar sean asumidos por las empresas y el resto por los autónomos. El STAC, sindicato de autónomos, apuesta en cambio por la liberalización de los viernes, sábados y domingos por la noche y modificar las tarifas para hacer más atractivo el servicio nocturno. Este sindicato, además, apunta hacia otro lado: la falta de transporte público nocturno, y máxime desde que se ha potenciado la demanda de estos servicios desde la implantación de las fuertes campañas de control de alcoholemia por la noche.

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