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Administración y Policía admiten que es difícil demostrar que se incumple la ley

La normativa del Consell en cuando a la venta de bebidas alcohólicas es exacta: está terminantemente prohibida la venta de alcohol a menores en cualquier tipo de establecimiento. Pero hay más, la prohibición alcanza a la venta de alcohol en horario nocturno para los establecimientos 24 horas -excepto bares, discotecas, pubs y similares, aunque éstos tampoco pueden dispensarla a menores-. Las sanciones pueden ser millonarias. Sin embargo, resulta muy difícil probar la existencia de la venta. De hecho, existen máquinas que dispensan bebidas ubicadas fuera de los establecimientos, pese a estar prohibido.

La Policía y la Administración reconocen la dificultad que supone que prospere un expediente a no ser que el caso sea muy flagrante. Los que sí se abren sin dificultad son aquellos que denuncian la inexistencia de la advertencia obligatoria y visible al público de esa prohibición. Fuentes policiales admiten que aunque hay puntos de los que se sabe que incumplen la norma, sólo la confesión de un cliente menor sería, en el momento mismo de los hechos, la clave para evidenciar una práctica ilegal. Ahora bien, entrar en un local y ver que se dispensa una bebida alcohólica a un menor es harto complicado y existen trucos como 'la copa no es de este chico, es de otro cliente'.

Las sanciones administrativas por venta de alcohol a menores en la Comunidad no llegaron al centenar en 2000. Y, en muchos casos, los beneficios que consiguen los establecimientos les permite abonar la multa y continuar con su actividad.

En el caso de los supermercados es aún más complejo por la propia dinámica de la compra. Meter entre los tomates, la leche, los yogures y el gel un lote de cervezas es común y porque en muchos casos en la compra de casa que le toca a un menor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de mayo de 2001