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481 jóvenes pidieron información al Defensor del Menor para emanciparse

El informe anual recoge denuncias sobre malos tratos, pobreza, consumo de alcohol y pornografía

Los menores que residen en la Comunidad han triplicado en tres años el número de llamadas al teléfono del Defensor del Menor -se ha pasado de 872 en 1997 a 2.649 en 2000-. Esta institución se ha convertido así en un punto de referencia que permite analizar la situación de los chicos que viven en la región. Uno de los datos más llamativos de la última memoria, referida al año 2000, es el interés existente entre los menores por emanciparse de sus padres. De las 2.649 consultas recibidas el año pasado, 481 (un 18,1%) correspondieron a jóvenes que mostraban su interés por dejar a sus familias. Muchas de estas peticiones llegaron de chavales que conviven en hogares rotos o en los que reciben malos tratos.

En el último año se ha incrementado el número de llamadas para denunciar situaciones de violencia. Así, se contabilizaron 258 comunicaciones de vecinos que alertaban sobre chavales que habían sido víctimas de la violencia familiar. En otras 209 ocasiones fueron los mismos menores los que solicitaron ayuda. También ha aumentado considerablemente el número de denuncias de chicos que aseguran ser agredidos por sus profesores o por otros menores.

Dos muñecas rotas

Entre estas denuncias se encuentra, por ejemplo, la de un chaval que relataba cómo un grupo de chicos de su edad, liderados por otro menor, lo extorsionaba y amenazaba en el colegio Juan de la Cierva de Arganzuela. También figura el caso de una chica víctima de los malos tratos que le infligió un compañero de clase, que llegó a romperle ambas muñecas y una rodilla y golpearla por todo el cuerpo, provocándole diversos hematomas.

Por primera vez también se detallan en la memoria casos de explotación de menores en el mundo laboral. Por ejemplo, la que sufría un chico de 11 años que trabajaba en una fábrica de pan congelado y que debía soportar durante muchas horas bajas temperaturas, con grave riesgo para su salud. También el caso del propietario de una pizzería que contrataba a menores sin pedirles la documentación y sin firmar ningún contrato. El dueño del establecimiento se comprometía a pagar una cantidad, pero finalmente sólo les abonaba el 25% de la cantidad pactada.

El consumo masivo de alcohol sigue ocupando un lugar destacado entre las denuncias que recibe el Defensor del Menor. Dos establecimientos son acusados de despachar bebidas alcohólicas a adolescentes: el supermercado Carrefour de Vallecas, al que acuden, según las denuncias, muchos escolares a la hora del recreo para buscar litronas de cerveza, y el bar de copas Maná, en la capital. En este local, según las denuncias recibidas, se vende alcohol a menores los jueves, viernes y sábados, en horario de tarde y noche, 'produciéndose peleas entre ellos y causando destrozos en escaparates, coches y portales de las fincas próximas'.

Urra ha pedido, además, varios estudios a especialistas sobre situaciones que pueden afectar a menores. Entre ellos, el encargado al Colegio de Psicólogos de Madrid, al que se le pide un informe sobre cómo puede influir en un niño el hecho de vivir en un hogar con una pareja de gay o lesbianas. Esta institución pública también ha reclamado información sobre drogodependencias en menores, hiperactividad en chavales y sobre los juegos por ordenador en los que se esconden situaciones de extrema violencia.

Urra analiza igualmente en su informe la nueva Ley Penal del Menor, que entró en vigor el pasado 13 de enero, y la falta de medios para desarrollarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de mayo de 2001