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Un hombre muere horas después de darle el alta el hospital de Getafe

Los hechos ocurrieron alrededor de las 4.40 del domingo, cuando se desencadenó una pelea entre dos grupos de jóvenes en la avenida de las Fuerzas Armadas, en Getafe, por causas todavía no esclarecidas. Un grupo de personas que estaban sentadas en un banco, en la cercana plaza de Pinto, medió en la disputa, ya que conocía a uno de los participantes. Al final consiguieron apaciguar la pelea. Este incidente no pasó a mayores, pero, cuando los ánimos ya estaban calmados, llegó un Peugeot 106 a gran velocidad. De él se bajaron seis jóvenes, que preguntaron a los que estaban sentados en el banco, entre ellos Casas, por dónde habían huido los que intervinieron en la pelea.

Los jóvenes les dijeron que no sabían y que ya había pasado bastante tiempo. Entonces empezó una segunda pelea, en la que se vieron involucrados los muchachos que estaban en el banco y que habían mediado en la anterior. Uno de los que se bajaron del coche recogió del maletero un bate de béisbol, con el que comenzó a golpear a los contrincantes. A Casas le alcanzó en la parte frontal de la cabeza, lo que le produjo una brecha por la que sangraba abundantemente. Durante la trifulca, la víctima consiguió llamar desde su teléfono móvil a la Policía Municipal y requirió su presencia en el lugar.

Dos coches patrulla de los agentes locales se desplazaron hasta la plaza de Pinto. Esta zona pertenece al barrio de San Isidro, que está de fiestas en honor a su patrón. Según explicó el jefe de la Policía Municipal de Getafe, Gabriel López, sus agentes atendieron a los heridos. Éstos fueron trasladados al hospital universitario de Getafe en una ambulancia de Protección Civil. Entre ellos se encontraba Casas. También tomaron la filiación de los supuestos autores de la agresión. 'El denunciante sangraba abundantemente por la cabeza y se desconocía el alcance de la lesión', señaló Gabriel López.

La víctima llegó a las 5.25 a las urgencias del hospital universitario de Getafe, según consta en un comunicado facilitado por la dirección médica de este centro. Estaba consciente, por lo que relató al médico que le atendió que había sido agredido en una reyerta. Después, el facultativo comenzó una exploración física. Todas sus constantes vitales eran normales, salvo una herida incisocontusa en la región parietal derecha, que necesitó siete puntos de sutura. También se le hizo una radiografía de cráneo, cuyo resultado fue 'normal', según el citado comunicado.

Una portavoz del hospital no supo precisar si la víctima fue atendida en urgencias por un neurólogo. 'Se le aplicó el protocolo que está estipulado en estos casos', concluyó la portavoz.

'Sin incidencias'

Casas permaneció 90 minutos en el servicio de urgencias del hospital sin que se percibieran incidencias. Los médicos le dieron el alta con el informe facultativo y con un protocolo de atención y observación de pacientes que sufren traumatismo craneoencefálico. Éste recoge que el paciente sea despertado cada dos horas en la primera noche y que se le hagan preguntas sencillas para observar sus reacciones. También prescribe reposo en su domicilio y alimentación líquida durante las primeras 24 horas. 'Si aparecieran algunos síntomas considerados como anormales (vómitos persistentes, cefaleas intensas, alteraciones del lenguaje o movimientos anormales), deberá ser trasladado al centro de urgencias que le corresponda', reza el escrito de consejos. También añade que acuda a su médico de cabecera a las 24 o 48 horas de haberse producido la lesión.

El herido se marchó a su casa y estuvo hablando de lo ocurrido con sus familiares y vecinos. Aseguró que le dolía la cabeza y que se encontraba un poco mareado. 'Nos dijo que no había participado para nada en la primera pelea y que no entendía cómo había sucedido', explicó ayer una vecina. La víctima presentaba, además de la brecha, un bulto cerca de la nuca, según las vecinas.

A la una y media de la tarde saltó la voz de alarma. Casas sufrió un desvanecimiento. Sus padre avisaron al 061 del Insalud y a la Policía Municipal. 'Oímos muchos chillidos y a gente que se daba muchas carreras por los pasillos de entrada a la casa. Sabíamos que algo malo estaba pasando', recordaba otra vecina. Una UVI móvil trasladó a Casas al hospital Clínico de Madrid, donde falleció a las seis de la tarde.

Antonio R. M., el supuesto agresor de Casas, se presentó a las 19.15 voluntariamente ante la Policía Municipal de Getafe, al saber que estaba siendo buscado. Tras informársele del fallecimiento del vecino getafense, se le leyeron sus derechos y fue conducido a la comisaría de Getafe, donde permanecía ayer a la espera de pasar a disposición judicial. Sus familiares se limitaron a declarar que 'sólo se produjo una pelea entre chicos' y que ésta había tenido 'un mal final'. Fuentes de la Jefatura Superior de Policía señalaron que el detenido carece de antecedentes.

El bate de béisbol con el que supuestamente fue agredido Casas todavía no ha sido encontrado, según fuentes policiales.

Donación de órganos

La familia de Casas ha puesto el caso en manos de un despacho de abogados para que éstos analicen si ha existido negligencia por parte del médico de urgencias del hospital universitario de Getafe que le atendió. La familia no quiso ayer hacer declaraciones, a la espera de conocer el resultado de la autopsia, que se le practicó horas antes en el Instituto Anatómico Forense. Un portavoz sólo manifestó que la familia había donado los órganos del fallecido.

Casas fue descrito por sus vecinos como 'un muchacho tímido, muy educado y cariñoso'. Había trabajado en la empresa Uralita hasta que ésta cerró su fábrica de Getafe. No quiso seguir con su empleo, ya que esto le obligaba a trasladarse a la factoría de Valladolid. Por eso cambió de compañía y se especializó como lacador en una fábrica de muebles de cuarto de baño. Tenía una hermana menor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 2001

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