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Entrevista:NURIA OLIVER | MIEMBRO DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE MICROSOFT

'Nunca asocian España con el 'high tech'

Tiene 30 años, es alicantina y trabaja en el Centro de Investigación de Microsoft en Seattle (EE UU). Nuria Oliver, ingeniero en telecomunicaciones, salió de España hace cinco años y medio, becada por La Caixa, para estudiar en el centro mundial de la investigación; el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets). Hace poco visitó Valencia como prescriptora de la III Jornada de la Sociedad de la Información, que se celebra el 17 de mayo.

Pregunta. ¿Cómo llegó al MIT?

Respuesta. Llegué en agosto de 1995 y me incorporé a la sección de Perceptual Computer del Media Lab. Allí desarrollé proyectos de inteligencia perceptual, donde el objetivo es construir sistemas inteligentes capaces de percibir y reconocer lo que está pasando.

'Sería positivo crear un centro de investigación en España con gran visibilidad internacional'

P. ¿En qué consiste?

R. Hay dos maneras de insertar esa inteligencia. O bien incluirla en el entorno, cámaras en las habitaciones, ordenadores, coches, sillas y demás, o puedes incorporar la inteligencia en el usuario, y eso es lo que da lugar a las ropas inteligentes. Muchos de los sensores son los mismos lo que pasa es que la relación de peso, tamaño y aspecto son diferentes. No es lo mismo llevar una cámara en las gafas que colocarla en una pared.

P. ¿Qué futuro tiene la ropa inteligente?

R. Hay sectores como el ejército que la usan desde hace tiempo. Hay mercado para aplicaciones industriales, militares o sanitarias, pero para la gente de la calle no está muy clara la tendencia. También se está produciendo la integración de muchos dispositivos en uno solo: el teléfono móvil, la agenda personal o el ordenador. No sé hasta qué punto vamos a llevar ropas inteligentes o un dispositivo muy potente con todo integrado.

P. ¿Qué hace en Microsoft?

R. Hacemos proyectos muy parecidos a los del Media Lab. Son sistemas inteligentes que aprenden y se adaptan al usuario de manera que la interacción con el ordenador es mucho más natural. Puedes hablarle y, por ejemplo, te ayuda si buscas información en Internet. Te sugiere webs relacionadas con lo que estás trabajando o gente que sabe mucho de lo que buscas.

Uno de mis últimos proyectos es un sistema de notificaciones, en el que el ordenador sabe lo que estás haciendo y elige el dispositivo más apropiado para enviarte un correo electrónico, una anotación de agenda o una noticia de última hora. Tenemos también proyectos de modelos conversacionales con el ordenador, búsquedas inteligentes en Internet, o la visualización de la información. Porque uno de los grandes problemas hoy es el exceso de información. A veces tenemos tanta que es inútil.

P. ¿En qué dirección apuntan las últimas investigaciones?

R. Depende del área, pero creo que la inteligencia artificial es una de las más interesantes. Fue muy popular en los sesenta, hubo un gran entusiasmo porque se pensaba que iban a construirse ordenadores inteligentes, cerebros artificiales... Después de esa euforia vino el gran declive porque después de una década de investigación no se llegó a ningún sitio. La inteligencia artificial cosechó muy mala fama, en parte porque las técnicas que se usaron no fueron las más adecuadas. Desde finales de los ochenta se ha producido un resurgimiento de la inteligencia artificial y una de las técnicas más potentes es la estadística y la probabilidad. Hacer que el ordenador aprenda a partir de datos reales, que observe no sólo con cámaras y micrófonos, sino que acuda a Internet, analice la información y extraiga patrones, y a partir de ellos sea capaz de predecir qué pasará.

P. ¿Qué ocurrirá con la prensa en el futuro?

R. Algunos de los proyectos que tenemos son de noticias o programas de televisión personalizados. Una de las técnicas es el filtrado colaborativo o la selección de las noticicias más interesantes del día. Está la radio, la prensa, la televisión, Internet, pero al usuario le interesa en particular la economía, por ejemplo. ¿Cómo hacer que el ordenador sepa que te interesa ese tema, acceda a todas las fuentes de estas noticias y seleccione las más relevantes? Ahí vamos a ver más y más proyectos y resultados. También recomendaciones de televisión, grabado automático de programas de interés y luego un resumen al final del día de 10 minutos. Luego están los libros electrónicos, la digitalización de toda la información.

P. ¿Y al papel cuanto tiempo le queda?

R. No sé lo que pasará con él porque ocupa mucho espacio. Existen diferentes teorías. Está la cinta electrónica, en la que el soporte sigue siendo el papel, pero un papel con matrices de células electrónicas que se pueden excitar a blanco o negro. Sigues teniendo un soporte físico igual que el del libro, pero la información es digital y puedes cambiarla. La idea es tener el papel y el peso del libro, al que le cambiarías las páginas en función de lo que descargaras de Internet.

No está muy claro lo que va a pasar, pero está claro que los libros electrónicos y el soporte digital afectarán mucho al libro impreso.

P. Visto desde aquí, EE UU parece a años luz de Europa en investigación. ¿Es salvable?

R. Pues, creo que sí o debería serlo. Uno de los grandes problemas es la financiación. No creo que falte talento en España, es más una carencia de cultura investigadora, de entidades de prestigio internacional, de empresas nacionales o multinacionales que establezcan aquí centros de investigación de la misma manera que lo hacen en otros sitios. Es triste porque hay mucha gente española que está en el extranjero porque aquí no tiene muchas oportunidades de investigar. El panorama aquí es muy difícil.

P. Usted ha dicho que en España existen ideas pero no el concepto de riesgo.

R. Sí. Falta el carácter emprendedor. Muchos centros de investigación importantes están en universidades americanas, donde el sistema de educación es muy diferente al español. Uno de los problemas es el tiempo que los profesores tienen que dedicar a dar clases y que no les permite realmente investigar. En EE UU es diferente. Los profesores son fundamentalmente investigadores y se valora su trabajo por el número de publicaciones en revistas internacionales y el papel que ejercen en la comunidad investigadora. Y luego también dan clase, pero la carga docente es muy baja.

Eso crea una cultura investigadora grande porque cuando los estudiantes van a las universidades ven que si quieren hacer investigación, pueden. Aquí en España en las carreras técnicas, que es lo que yo más conozco, ¿quién hace el doctorado? Es muy diferente a EE UU. Allí cuando lo haces es porque realmente quieres investigar, pero aquí no hay cultura. Y la gente que lo realiza ¿qué futuro tiene?

P. ¿Qué recomendaría?

R. Muchas colaboraciones con otros centros de investigación internacionales. Sería positivo porque haría más fácil iniciar proyectos y generar sinergias para continuar. Me apena la falta de investigadores españoles en los congresos internacionales. Nunca me he encontrado a nadie de España. Pero, claro, es que tampoco tienen presupuesto para acudir a este tipo de eventos. Como no pueden, tampoco intentan publicar en ese congreso porque ¿para qué si no van a poder ir a presentar su trabajo? Luego también sería positivo crear un centro de investigación en España que tuviera gran visibilidad internacional, que fuera muy abierto para que investigadores de todo el mundo vinieran a España.

P. ¿Le parece que destaque algún centro de este país?

R. Creo que posibilidades, hay. Lo que pasa es que nadie conoce España, cuando dices que eres de allí te hablan de toros, flamenco y poco más. Nunca asocian España con el high tech [tecnología punta]. Y no es un problema de tamaño, porque Israel es un país más pequeño y es la tercera potencia mundial en high tech. También es verdad que uno de los factores motivantes es el sector de defensa o militar, pero el caso es que gozan de una gran presencia internacional.

P. ¿Te has planteado la posibilidad volver a España?

R. Sí, me lo he planteado muchas veces. Me gustaría volver, lo que pasa es que me gustaría volver para hacer lo que me gusta. Pero de momento, no, porque acabo de unirme al centro de investigación de Microsoft y quiero disfrutar de ello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 2001