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'Boogaloo' con fundamento

En La Boite de Barcelona, desde esta noche y hasta el sábado 12 de mayo, se armará una gorda. Allí ya lo saben porque ya recibieron a los Sugarman Three hace unos meses. Y por eso vuelven. El saxofonista Neal Sugarman y sus tres chicos -un trío que es cuarteto- tienen la fórmula mágica para unir en un mismo club a los exigentes amantes del auténtico jazz boogaloo con los que quieren pasar una noche bailando y sudando. Tal como era en las catacumbas de jazz de Nueva York en los años sesenta y setenta.

Obsesionados por los sonidos de la escuela de Nueva Orleans, los Sugarman beben los vientos por el jazz y el funk old style, el boogaloo y el soul. Pero, ¡ojo!, con fundamento. No son unos niñatos que emulan a sus ídolos. Han tocado con ellos. Soberbios instrumentalmente, Sugarman Three son músicos jóvenes pero curtidos en bandas a las órdenes de señores de la talla de Eddie Henderson, Slim Simms, Lou Donaldson o el mismísimo rey del Hammond Brother Jack Mc Duff. La fuerza del saxo de Sugarman y del órgano de Adam Scone, un tipo de menos de 30 años que, simplemente, toca como dios, consiguen que su soul funk alcance cotas imposibles. Además de Scone, acompañan a Neil Sugarman Rudy Albin a la batería y Al Street a la guitarra. Sí, no hay bajista, otra particularidad más. Tienen dos discos: Sugar's boogaloo (Desco, 1998) y Soul Donkey (Desco-Mastertrax, 1999).

Trajeados, guapetones y con una actitud muy cool, los Sugarman adoran el sonido Prestige y Blue Note, y con un nivel insuperable, logran revitalizar la obra de artistas como la copa de un pino: Jimmy Smith, James Brown o King Curtis.

Lo dicho. Durante las próximas tres noches, La Boite acabará patas arriba.-.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de mayo de 2001