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Insulza: 'La derecha chilena quisiera dejar atrás a Pinochet'

José Miguel Insulza, ministro del Interior de Chile, opina que la derecha chilena, aunque no lo diga, quiere superar el lastre que representa la figura del ex dictador Augusto Pinochet. A la pregunta de si están cerradas las heridas abiertas entre Chile y España por Pinochet, Insulza respondió en la embajada chilena en Madrid: 'En lo personal siempre pensé que el Gobierno español no tenía muchas opciones en el caso Pinochet. Desde el punto de vista de la política interna española, era muy difícil para ellos actuar de otra manera. A mí nunca me provocó resentimiento, aunque me peleé alguna vez por teléfono, como consecuencia de la contingencia. Era muy comprensible que en el clima existente en España y Europa actuaran de esa manera'. Añade el ministro, hombre fuerte del gabinete del presidente Ricardo Lagos: 'Hay gente que piensa que los Gobiernos se manejan independientes de la opinión pública. Eso es una forma demasiado simple de ver las cosas. En Chile la mayor parte de la gente ha dejado atrás el tema y Pinochet tiene muy poco que ver con las relaciones entre Chile y España'.

Según Insulza, que participa hoy en un seminario de la Universidad Autónoma de Madrid, Pinochet 'no es un factor político más y la derecha chilena, aunque no lo diga, quisera dejarlo atrás'. Por supuesto, también el candidato de la derecha Joaquín Lavín 'por una razón muy simple: la base de la derecha chilena sigue siendo mas pinochetista que la dirección y, por tanto, el sentimiento de la gente que es pinochetista obliga a los dirigentes de la derecha a hacer algo cada vez que pasa algo con Pinochet. Ellos se dan cuenta de que cada vez que hacen algo, pierden también algo. La satisfacción a su electorado duro le cuestan a Lavin y a la derecha credibilidad ante el conjunto del país'.

Explica Insulza que Pinochet está procesado y pendiente del examen de su estado de salud.Sostiene Insulza que el problema de Pinochet está resuelto, aunque 'con ese señor hay que ser muy cuidadoso, porque nunca se sabe lo que puede pasar. Pero es un hombre de una edad muy avanzada, tiene 86 años, está sometido a proceso y hay peticiones de someterlo a proceso en otras partes'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de mayo de 2001