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Crítica:LIBROS

Al calor de la palabra

El trabajo poético de Julia Otxoa es conocido entre nosotros por su larga trayectoria literaria. Junto a la labor creativa, Otxoa ha impulsado multitud de iniciativas y ha elaborado diversas antologías sobre literatura de mujer. Su larga trayectoria puede resultar paradigmática en los escritores de esta comunidad que elaboran su obra en castellano: trabajo que se elabora a través de un período largo de tiempo y una repercusión social no demasiado acorde a sus méritos.

No menos intensa y duradera ha sido la labor del editor del último libro de Otxoa, Leopoldo Zugaza, quien, a través de Olerti Etxea, en Zarautz lleva a cabo una labor editorial que se va consolidando.

En este contexto de exquisitez en la edición y cortas tiradas, Otxoa acaba de publicar una recopilación de su obra poética: Al calor de un lápiz, que lleva el subtítulo de Antología breve. Extraña la ausencia de información previa sobre la historia literaria de la autora y sobre la composición del libro. Nos encontramos con un resumen de la obra poética de la escritora, que se compone de tres libros, desde Centauro (1989) hasta los inéditos de 2000.

Este agradable paseo se cierra con un aforismo clave para entender la obra de la autora: 'El secreto de la poesía pertenece más al náufrago que al navegante'. Y tendría que confesar que en la recopilación se encuentran ejemplos de ambas actitudes: de navegante, que no lleva secreto, y del náufrago, que llega al secreto de la poesía. Así, los primeros poemas se acercan más a poemas descriptivos que buscan un tono surrealista, que comienzan con una imagen brillante que capta la atención del lector, mientras poco a poco el poema adelgaza esa primera impresión.

Los textos más recientes, con incursiones en la prosa poética, a veces con unas referencias algo ingenuas, parecen más conseguidos, más cercanos. El uso de los aforismos, de las ideas breves, que, sin duda, engarzan, destilando la idea, con la situación de este país condensa con eficacia una sentimiento de dura vida observada desde la eficacia del fuego de la palabra, el único fuego de la lucidez. 'El pulso de los muertos / retumba insoportable / en los armarios'; 'todos dormimos dentro del miedo / con su gélido aliento enfermo pegado a la espalda', pocos ejemplos para una voz poética que mira cara a cara una situación personal de conciencia: 'Sé que moriré extranjera'.

Julia Otxoa: Al calor de un lápiz. Olerti Etxea, Zarautz, 2000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de mayo de 2001