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ACESA halla un sistema para eliminar el peaje de Mollet

Los socialistas aceptan la iniciativa

ACESA, la principal concesionaria de autopistas de Cataluña, ha encontrado un fórmula para suprimir el peaje de Mollet, un peaje conflictivo en el que cada viernes los automovilistas hacen sonar el claxon de sus vehículos en protesta porque es el único paso de peaje que hay en las cercanías de Barcelona. La fórmula, que no propuesta -se afanan en precisar en ACESA-, radica en eliminar la barrera del peaje de Mollet y compensar y repercutir el precio que se paga en esta zona en el tramo que va desde Granollers a la frontera con Francia.

'ACESA no hace propuestas; las propuestas las hacen los gobiernos de los que depende la concesión', afirmó un portavoz de la concesionaria. En el mismo sentido se pronunció el delegado del Gobierno catalán en las empresas de autopistas, Josep Grau. El jefe del gabinete del Departamento de Política Territorial, Damià Calvet, reconoció que el Ejecutivo catalán trabajaba en la supresión de dos peajes a medio plazo y que uno de ellos era el de Mollet. Calvet no precisó la fórmula que se utilizaría, aunque descartó prolongaciones en la concesión.

Pero los socialistas sí conocen la fórmula de la que 'no han hablado' el departamento y ACESA, porque la propia empresa se lo ha explicado a dos diputados del PSC, Montserrat Tura y Manel Nadal. Y no sólo eso, a los socialistas no les parece mal y están dispuestos a asumirla dentro del proceso de reequilibrio general de peajes.

La supresión negociada del peaje de Mollet es muy ventajosa para ACESA porque si finalmente el Gobierno catalán decidiera cumplir la resolución del Parlament que pedía la supresión de esta barrera (el consejero Pere Macias aseguró ayer que se haría cuando se dispusiera de financiación), la empresa se podría encontrar en una posición incómoda. Tendría que optar por suprimir la totalidad del peaje (la parte de la Generalitat supone 135 de las 165 pesetas que se pagan; y la del Gobierno central, 30) perdiendo la parte de Fomento o derribar las barreras y construir otras para cobrar sólo 30 pesetas, porque las cabinas están en terreno correspondiente a la concesión del Gobierno autónomo.

Este peaje es muy conflictivo. Cada viernes es escenario de pitadas de protesta porque, salvo el túnel de Vallvidrera, es el único que queda de acceso directo a Barcelona. Las plataformas que reclaman la supresión y rebaja de los peajes (con el apoyo del PSC, IC-V, ERC y parte del PP) insisten en que una forma de empezar es eliminar los 'peajes urbanos'.

La supresión de la barrera de Mollet afectaría, sobre todo, al tráfico procedente de Francia que saliera de la autopista antes de Barcelona. Todos los usuarios que utilizaran un tramo entre Granollers y Barcelona saldrían beneficiados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de abril de 2001