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Lo que va de un fallo a un error

Los diputados de CiU Joaquima Alemany, Joan Miquel Nadal, Antoni Fernández Teixidó y Josep Rull achacaron a un fallo del sistema electrónico de votación la derrota de su grupo en la moción sobre política educativa. Reclamaron al presidente del Parlament, Joan Rigol, que ordenara la repetición de la votación alegando que no habían podido ejercer su derecho al voto, pese a estar en su escaño y haberlo intentando, por un defecto del sistema.

Rigol rechazó las peticiones. No es la primera vez que algún diputado se queda sin votar por las mismas circunstancias que se dieron ayer. Y es que ya todos los diputados saben que la tarjeta personal que cada uno de ellos tiene para entrar en el contador electrónico debe ser colocada con mucha atención si se quiere evitar que falle. Errores de este tipo se han dado muchas veces, pero nunca hasta ayer habían comportado una derrota del Gobierno de Jordi Pujol ni habían afectado a un asunto de tanta carga social e ideológica como la política educativa.

CiU forzó incluso una reunión extraordinaria de la Mesa del Parlament para obligar a que Rigol ordenara repetir la votación. Pero los servicios técnicos del Parlament determinaron que no había habido fallo del sistema, sino error de los diputados, y la Mesa arropó por unanimidad a Rigol pese a la presión de CiU.

Eso sucedió cuando el convergente Jaume Camps había calificado ya de 'mesa camilla' a la Mesa del Parlament y que, en consecuencia, Rigol le hubiera obligado a salir de la Cámara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de abril de 2001