El cambio en la ley argentina propuesto por Cavallo permitirá la convertibilidad del peso al euro

Las modificaciones que pretende el ministro de Economía prevén una doble paridad

Los ciudadanos reaccionaron con una mezcla de incomprensión, indiferencia, temor y la resignación a la que ya están acostumbrados; los mercados, con una marcada resistencia, y los expertos, con críticas durísimas. Según Cavallo, el nuevo artículo primero de la ley "servirá para ratificar y extender la convertibilidad. A partir del momento en que el valor del euro sea igual a un dólar, el artículo uno de la convertibilidad establecerá que el valor del peso se fijará por un promedio simple entre un dólar y un euro".

El ministro admitió que en principio se había pensado incluir un segundo artículo: "Es un tema que no tiene que ver directamente con la convertibilidad, sino con la indexación de contratos en dólares por los índices extranjeros de inflación. Es un asunto que se abordará cuando se discutan las tarifas de los servicios públicos".

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El ministro tiene su propia "estimación" del momento en que el euro alcanzará la paridad con el dólar, pero no quiso adelantar cuándo cree que se pondrá en marcha el mecanismo de la doble convertibilidad del peso.

La iniciativa, valorada por los analistas como una "válvula de escape" para comenzar a desajustar un sistema rígido que acabaría seguramente y más temprano que tarde en una salida explosiva de la convertibilidad, alteró los ya inestables ambientes económicos. Cavallo ignoró a los expertos y dirigió su discurso público a los ciudadanos: "Yo pido a la gente que no tenga miedo a endeudarse en euros o en dólares. No tienen que tener ningún temor. Con esta medida no tenemos nada para perder y sí mucho para ganar, vamos a tener una moneda mejor y mucho más estable".

Los asesores del ministro le habían aconsejado postergar un proyecto que estaba en estudio desde hacía un mes y que no consideraban de urgencia. Temían las consecuencias, la confusión que iba a provocar el debate público, los temores y un previsible "ruido político" que agravaría aún más el estado delicado en que se encuentra la economía argentina. Pero Cavallo sorprendió a todos convocando a una conferencia de prensa en la sede del ministerio el pasado sábado para anunciar que el presidente enviaría el proyecto al Parlamento esta misma semana.

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Desde ese momento, la hiperactividad de Cavallo alcanzó un ritmo de vértigo. Pero al cabo de las reuniones con empresarios, diputados, senadores, economistas y representantes de todos los sectores, no logró convencer a la mayoría.

Sus críticos no han tenido piedad. "Es un charlatán, dice pavadas, está fuera de control, vamos a ver qué pasa cuando todos se den cuenta de que no tiene un plan", advertía un portavoz del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA), gabinete ultraliberal tradicionalmente enfrentado a la Fundación Mediterránea, de la que surgieron Cavallo y la mayoría de sus colaboradores.

Según datos del Cema, "el país tiene déficit primario, es decir que no sólo no paga un centavo de intereses de su deuda externa sino que ni siquiera puede afrontar los salarios mensuales de la Administración pública. Argentina está al borde de la quiebra y el ministro sale con un proyecto que provoca aún más inquietud, es incomprensible".

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