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'Me absolverán como sucedió en Málaga', dice el presidente

Jesús Gil aprovechó ayer la apertura de un proceso abreviado contra él, su hijo Miguel Ángel y Enrique Cerezo para arremeter contra Carlos Jiménez Villarejo y Carlos Castresana, jefe de la Fiscalía Anticorrupción y fiscal del caso Atlético, respectivamente. 'La historia de Castresana y Villarejo es la de delincuentes a piñón fijo', comentó el presidente del club madrileño. 'Se ha instruido un sumario en este caso que dice lo mismo que se juzgó en Málaga. Entonces me pidieron 34 años de cárcel por malversación y quedé absuelto. Otra cosa es que, por cuatro contratos de publicidad, dos jueces dijesen que había prevaricado y me metiesen 24 años de inhabilitación'.

Según el presidente del Atlético de Madrid, Castresana 'plantea los mismos hechos en cuatro juzgados distintos para ver si coge a un juez a quien engañar'. 'Lo que pasó en el juicio de Málaga', añadió el dirigente del club madrileño, 'se repetirá ahora. La obsesión de estos fiscales es la cabeza de Gil'.

La decisión de ayer del juez de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, tiene por lo menos un detalle positivo para Jesús Gil, el archivo de la imputación de otras ocho personas, entre ellas su mujer María Ángeles Marín y su hijo mayor Jesus Gil Marín. 'Se defiende mejor un juicio contra tres personas que contra 11', fue la conclusión del presidente del Atlético de Madrid, quien insistió en que es el hombre más perseguido de España. 'Esto es un martirio permanente, una agonía injusta', indicó Gil. 'Se habla de un Estado de Derecho, de la Constitución, de la democracia... Todo es falso cuando se sufre en las propias carnes porque ¿quién me resarce del daño que me han hecho? ¿Quién me quita los dos años que llevo de infierno, éste sí auténtico?'.

La otra cara de la jornada de ayer para Jesús Gil fue la propuesta del interventor judicial del Atlético de Madrid, Luis Romasanta, del levantamiento de las medidas cautelares de intervención del club madrileño ordenada hace más de un año. 'Por lo menos es un hombre normal y decente [por Luis Romasanta]', dijo Gil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de abril de 2001