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Se abre una crisis en el Instituto Cervantes después de tres dimisiones

La pequeña cascada de dimisiones producida por la marcha del antiguo director del Instituto Cervantes, Fernando Rodríguez Lafuente, al diario Abc, y la posterior llegada al cargo del nuevo director, Jon Juaristi, ha dejado momentáneamente en suspenso la coordinación del II Congreso de la Lengua Española, que se celebrará en Valladolid entre el 16 y el 19 de octubre.

La dimisión de Francisco Marcos Marín, alegando razones personales, de sus cargos de director académico del Cervantes y secretario general del congreso se produce a raíz de la dimisión de Lafuente, ya que era su hombre de confianza.

Valladolid 2001 sucede al congreso celebrado en Zacatecas (México) en 1997 y la organización depende de la Real Academia Española (que programa) y del Cervantes (que ejecuta).

La dimisión de Lafuente y de Marín ha ido acompañada al menos de otras dos. También dejan sus puestos el director del Cervantes en Chicago, Francisco Caudet -según el Instituto, abandonó hace un mes, también por causas personales- , y el jefe del gabinete de prensa en la sede central de Madrid, José María Martínez, otro de los hombres cercanos a Rodríguez Lafuente.

Jon Juaristi, director del Cervantes, restó ayer importancia a estas marchas. Dice que 'no son dimisiones, sino renuncias de gente de confianza del anterior director, completamente normales en la Administración'. Y añade que ha encontrado el Instituto 'con algunos problemas, pero en buenas condiciones': 'Si hubiera estado en una situación caótica, no hubiera aceptado el cargo'.

Respecto al congreso, Juaristi cree que está 'fantásticamente encaminado', y afirma que nombrará el sustituto de Marcos Marín 'el lunes, como muy tarde'.

Protesta de Comisiones

Por su parte, Comisiones Obreras ha hecho público un comunicado en el que afirma que el Cervantes 'se viene negando sistemáticamente y desde su fundación a negociar un convenio que regule las condiciones de trabajo de sus empleados. Al día de hoy, los trabajadores del Instituto Cervantes no tienen otra cobertura que la que les ofrece el Estatuto de los Trabajadores y un reglamento elaborado unilateralmente por la propia institución'.

Además, CCOO denuncia que 'cada director de centro marca la norma del centro en cada momento respecto a horarios, jornada, vacaciones'. Que existen centros en los que 'ni siquiera hay una sala de profesores'. Que se hace contratación con legislación local, 'incluso en países en los que no existe una Constitución democrática'. Y que una gran parte del profesorado trabaja en 'arrendamiento de servicios', figura de contratación que impide ejercer y obtener derechos básicos de los trabajadores.

Para CCOO, la situación no debe sorprender demasiado 'a la vista del baile de directores generales (y resto de equipo directivo como consecuencia): ya van cuatro directores en 10 años'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001