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Una manipulación genética alarga la vida en un 48% en experimentos con moscas

El mismo mecanismo se ha observado en gusanos y levaduras

Los experimentos han permitido establecer que en la evolución se ha conservado un mecanismo hormonal de envejecimiento que empieza en el cerebro, el cual, en respuesta a una forma de insulina, da la orden de liberar una hormona, la hormona juvenil, que a su vez desencadena una serie de acontecimientos que conducen a la reproducción y el envejecimiento rápido. Dado que la actividad de la insulina está influida por las calorías ingeridas por el organismo de que se trate, estos experimentos también sugieren que la restricción calórica (pasar hambre) puede alargar la vida de los animales, como ya se ha visto en los ratones.

Una importante función del envejecimiento tiene lugar en el cerebro, han señalado los autores de uno de los experimentos, pertenecientes a dos universidades estadounidenses y de la empresa Pfizer. En este experimento los científicos cambiaron en la mosca del vinagre el mismo gen que en el gusano se había visto que daba lugar a animales que vivían mucho más de lo normal. Obuvieron moscas hembra que vivieron hasta un 85% más, pero eran enanas. En los machos, la mutación dio lugar a moscas con grandes defectos que murieron en su mayoría antes de lo normal. La conclusión es que la mutación cortó el camino molecular para producir la hormona juvenil, lo que produjo individuos no maduros pero longevos.

Genomas distintos

En otro experimento se cambió también en la mosca del vinagre otro gen del mismo mecanismo hormonal, no comprobado en el gusano. Se obtuvieron hembras aparentemente sanas que vivieron un 48% más que las normales y machos que vivieron hasta un 36% más. Los autores de este segundo experimento, de instituciones académicas del Reino Unido, Estados Unidos y Suiza, se preguntan en la revista Science si ocurrirá lo mismo en humanos. Recuerdan que los genomas del gusano (Caenorhabditis. elegans) y la mosca (Drosophila melanogaster) contienen sólo un tipo de receptor molecular en este mecanismo, mientras que en los mamíferos, como el ser humano, hay tres, uno de los cuales tiene una función todavía desconocida.

En un tercer experimento, investigadores de Estados Unidos y de Alemania han identificado dos mutaciones genéticas, relacionadas también con el mismo mecanismo, que alargan, hasta llegar a triplicarla, la vida de la levadura (S . cerevisiae) y aumentan su resistencia a oxidantes, sustancias que se supone influyen en el envejecimiento.

Los resultados de los tres experimentos, que se publican hoy en la revista Science, apuntan a que el papel de estas moléculas en la regulación de la longevidad se ha conservado a lo largo de la evolución en todo el reino animal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de abril de 2001