Madritel y tal
¿Qué se esconde detrás de Madritel? Cuando voy intentando pasear con mi niña recién nacida, en su cochecito, por cualquier calle de Madrid y atisbo a lo lejos unas premonitorias vallas de color blanco, me echo a temblar.
Una vez más, arriesgar mis tobillos a una torcedura; una vez más, sortear con no poca habilidad un terreno más propio de un espectáculo de trial indoor; una vez más, exponer a mi hija a ser atropellada; una vez más, llenarnos de barro hasta las cejas. Una vez más. Y en el rectángulo de las vallas blancas, siempre la misma palabra: Madritel.
Confieso que se ha convertido en una obsesión y que en cuanto veo ese nombre las venas del cuello se me colocan al borde de un estallido, pero comprendan que, como muchos de ustedes, llevo leyendo este nombre en las susodichas vallas desde mediados de los años noventa.
No me importaría que en estas vallas se leyera Gas Natural o Canal de Isabel II -por cierto, hoy hemos sabido que casi el 20% del agua se pierde en las canalizaciones; ya podía haber más cartelitos de éstos y no harían falta más embalses o trasvases-, pues pueden ser considerados como bienes de primera necesidad (agua y energía).
Y Madritel, ¿ofrece algún producto de primera necesidad? ¿Es ésta la única manera de poder acceder a Internet, ver televisión, llamar por teléfono? ¿Por qué tengo que soportar cortes de agua de más de 12 horas, como hace dos fines de semana, por el poco cuidado que, encima, ponen en las obras?
¿Por qué me inundaron media casa en otra ocasión? ¿Por qué el alcalde de Madrid se permite exigirnos tal sacrificio a los ciudadanos? ¿A cambio de qué? ¿Qué le debe el alcalde a Madritel?
Con la de votos que se está jugando, haciéndonos el paseo, y un poco la vida, prácticamente imposible, ¿qué hay detrás de todo esto?
Por favor, necesito respuestas, porque no doy crédito a lo que está pasando. -
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