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Un amistoso con mucho prestigio en juego | FÚTBOL

El regimiento inglés de Eriksson

Más que una selección, Sven Eriksson ha reclutado un regimiento. El nuevo entrenador de Inglaterra ha convocado a 31 jugadores, algunos de los cuales, como McManaman y los jóvenes centrocampistas Dyer (Newcastle) y Carrick (West Ham), han causado baja por lesión. Da la sensación de que Eriksson ha querido confeccionar una lista política, con espacio para debutantes y veteranos, algunos con el arroz un poco pasado, como Sheringham, a pesar de los elogios que recibió en las últimas semanas.

A primera vista, parece como si todos los jugadores ingleses disponibles hubieran sido llamados. En una Liga abundantísima de extranjeros -el Chelsea es una Babel donde apenas hay un rinconcito para los nativos y el Liverpool va camino de lo mismo-, con una fortísima presencia de futbolistas escoceses, irlandeses y galeses, el número de ingleses no es demasiado alto en el campeonato. Y el número de indiscutibles, menor aún. De ahí que Eriksson haya preferido una lista en la que cabe todo el mundo. No está Adams porque decidió abandonar la selección tras la Eurocopa. Y casi sorprende que no haya sitio para Merson, jugador sobrevalorado, que siempre encuentra apoyo en la crítica inglesa.

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Como están todos los que son, y alguno más, la atención estará centrada en algunos novedosos. Uno de ellos es el lateral izquierdo Powell, una especie de Javi Moreno a la inglesa que ha visto las catacumbas del fútbol antes de alcanzar un nombre en la Premier League. Powell tiene 31 años y está en la selección principalmente por el enorme vacío de zurdos. Su competidor por el puesto es Ball, chico de 21 años que prometía mucho cuando apareció en el Everton.

Joe Coles, joven con fama

A los Beckham, Owens y Scholes -estrellas indiscutibles del equipo- se añade Joe Cole, el vértice de la trinidad de Coles que han sido reclamados por Eriksson. Uno es Andy, delantero centro del Manchester, y otro es Ashley, lateral izquierdo del Arsenal en ausencia de Silvinho. Pero el bueno es Joe, centrocampista de 20 años que llega precedido por una excelente fama desde juveniles, cuando competía con Owen por el título de gran esperanza del fútbol inglés. Cole juega en el West Ham, equipo que suele servir de barómetro de la selección. La mejor Inglaterra coincidió con el mejor West Ham de la historia. Era el equipo de Bobby Moore, Martin Peters y Geoff Hurst. Los tres levantaron la Copa del Mundo en 1966.

Joe Cole es un jugador poco inglés. Habilidoso y espontáneo, más cerca a Gascoigne que a ningún otro jugador, pero sin sus extravagancias. A Inglaterra le convienen más este tipo de futbolistas que el representado por Paul Ince, otro sobrevalorado por la crítica. Ince será otro de los pocos que no estará frente a España. Si Inglaterra pierde, los partidarios del fogoso centrocampista dirán que se echó de menos su carácter. Pero no es carácter lo que ha faltado a los ingleses. Sus problemas han nacido de su falta de futbolistas de clase, especialmente entre los defensas: chicos grandes y duros que suelen ver el balón como un OVNI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de febrero de 2001