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La presión vecinal impide el desahucio de dos ancianos de Pineda

La presión de los vecinos, amigos de los afectados, y la repercusión del caso a través de los medios de comunicación, impidieron ayer que Francisco Campano y Estela Lozano, de 73 y 60 años de edad, respectivamente, fueran desahuciados de su domicilio de Pineda de Mar (Maresme). La comisión judicial que se personó en la vivienda para llevar a cabo el desahucio, acompañada de 11 agentes de la Guardia Civil, no ejecutó la orden, según argumentó, por falta de dotación policial.

La alarma saltó en la población y en la comarca del Maresme cuando estos ancianos denunciaron públicamente que la propietaria del domicilio, que también lo es del bloque, no les cobraba el alquiler de 3.800 pesetas mensuales desde el año 1997, supuestamente para dejarles en la calle, aunque ellos dieran orden de que los recibos se les cobraran por domiciliación bancaria.

El proceso legal llegó a un punto en el que la deuda ascendía a 200.000 pesetas, que los procesados pagaron en el juzgado de Arenys, competente en el caso. Sin embargo, el desahucio continuó hasta el día de ayer, cuando debía ejecutarse.

Los ancianos han manifestado que no tienen a dónde ir si se les echa de su piso. De hecho, sobreviven con la pensión de 40.000 pesetas que cobran.

El Ayuntamiento, por su parte, ha ofrecido a estos vecinos la posibilidad de que se instalen en una pensión mientras no solucionan el problema. Francisco Campano, que padece del corazón, tuvo que ser atendido ayer a causa de una crisis nerviosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2001