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Ofensiva de la mayor minera del mundo por el gigante de los diamantes De Beers

Lo primero que hizo Anthony Trahar al asumir el cargo de consejero delegado de Anglo American, en julio de 2000, fue criticar el entramado de participaciones cruzadas que desde hace 70 años existe entre su empresa y De Beers. 'Es ilógico y para nada práctico' declaró Trahar en septiembre pasado.

'El primer ejecutivo de Anglo American asumió su cargo con un sueño', declaró un intermediario de diamantes industriales de Londres, 'deshacer lo que el fundador de Anglo American hizo en 1929'. En ese año, Ernest Oppenheimer tomó el control de De Beers y la transformó en la compañía que es hoy, la que controla dos tercios de toda la producción de diamantes del mundo. Nicholas Oppenheimer, el actual presidente de De Beers, es nieto de Ernest, y es uno de los involucrados en la operación.

El consorcio que lanza la oferta sobre De Beers se llama Central Holding Limited, participado en un 45% por la familia Oppenheimer, en otro 45% por Anglo American y en un 10% por Debswana Diamonds Company, un empresa mixta propiedad de De Beers y el Gobierno de la República de Bostwana.

Prima del 21%

El grupo ofrece 40 dólares por cada acción de De Beers, lo que eleva el valor de la operación a 16.000 millones de dólares (2,8 billones de pesetas). El precio de oferta por cada acción de la empresa de diamantes representa un prima del 21% sobre la cotización del miércoles. Tan pronto como se conoció la oferta, los valores de De Beers en la Bolsa de Johanesburgo se revalorizaron un 17%, hasta alcanzar los 300 rands (38,46 dólares), mientras que las acciones de Anglo American avanzaron un 6,6%, hasta las 4,4 libras esterlinas en el mercado de Londres.

Algunos analistas citados por la agencia Bloomberg declararon ayer que la oferta tal vez sea baja para que los accionistas de De Beers la acepten. 'A primera vista es un buen acuerdo', comentó Adam Ebrahim, director de Oasis Asset Management en Ciudad del Cabo, 'pero a más largo plazo no es tan bueno'. Según otro experto, lo que Ebrahim quiere decir es que deshacerse de las acciones de De Beers con una prima de sólo 40 dólares es como matar a la gallina de los huevos de oro porque ¿quién querría dejar de ser accionista del monopolio de diamantes del mundo?.

Para otros expertos, la jugada de Trahar va más lejos que la de sólo romper con las participaciones cruzadas. Si el ambicioso ejecutivo de Anglo American se sale con la suya en este acuerdo, los analistas prevén que a corto plazo se atreverá a lanzar una oferta por al menos la mitad de la Anglo American Platinum Corp, el mayor productor de platino del mundo y conocida como Amplats. Ésta es la segunda mayor compañía con sede en Suráfrica, después de De Beers.

Tras conocerse la oferta de Anglo American sobre De Beers, lo primero que las autoridades bursátiles surafricanas dijeron fue que si la operación se concreta, el mercado se quedará sin la joya de la corona. La adquisición significará la desaparación de De Beers del mercado surafricano y éste ya ha perdido en los últimos anos varias grandes compañías que cotizaban sólo allí, entre ellas, la minera Bilington y la aseguradora Mutual.

Más preocupados por la operación estaban los mineros. Archie Palane, vicesecretario general de la Unión Nacional de Mineros, el mayor sindicato de Suráfrica, declaró ayer a dos agencias británicas que 'no será saludable para los mineros que el monopolio de los diamantes continúe afianzándose en manos de la minoría blanca, porque no da ninguna oportunidad a una gran mayoría que querría participar a través de acciones en los tremendos beneficios que da el negocio de los diamantes'.

'En todo el proceso de la producción de diamantes, desde la extracción hasta la comercialización, está la mano de la familia De Beers. Esto significa que el monopolio está en manos de unos pocos, y ésto hace mucho más difícil al Gobierno distribuir la riqueza de los diamantes de una forma más justa entre todos en este país', afirmó Palane.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001

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