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Reportaje:

Bambalinas al descubierto

El Teatro Real invita a visitar las salas técnicas del coliseo los domingos de enero

Los responsables del Teatro Real pretenden que los madrileños y los visitantes de la ciudad conozcan las interioridades técnicas del coliseo operístico. Y están dedicando los domingos de enero a esta misión: mostrar la parte trasera y el subsuelo del escenario, la sastrería, los camerinos, las salas de ensayo de solistas, coros y bailarines, y los almacenes y talleres de máquinas y utilería. O sea, que la propuesta no parece apta para los interesados sólo en conocer el restaurante, la decoración de los salones o el vestíbulo, porque esos ingredientes aparecen en el itinerario habitual.

El público ha respondido en masa a la convocatoria. El 14 de enero, primer domingo de visitas técnicas, todas las tandas estaban colmadas de entendidos y profanos en las cuestiones musicales. 'Aquí cabe todo el edificio de la Telefónica de la Gran Vía de Madrid', decía uno de los guías del Teatro Real, mientras dibujaba con su dedo la amplitud del espacio que estaban viendo: 1.472 metros de escenario y parte trasera, con 37 metros de altura sobre el nivel de la tarima y 24 más de foso. 'Este gigantesco espacio permite que sobre el escenario esté colocada la escenografía de La flauta mágica, y aquí debajo estén montando la de Señorita Cristina, que se estrena en febrero', ilustraba el conductor.

Los visitantes se quedaron estupefactos: 'Jamás pensé que por detrás y por debajo del escenario podría existir este espacio', comentaba una mujer a su marido. 'Da miedo', apostilló una joven que acudió a la visita con su hermano. La caja escénica es, según los responsables del Real, 'el corazón y la joya del teatro', pero lo que los no entendidos esperaban con ansiedad era la entrada en los camerinos y la sastrería. 'Adyacentes al escenario y distribuidos en tres plantas están los camerinos, once individuales o dobles y ocho colectivos con monitores para seguir la representación al segundo', explicó el cicerone. En esa estancia vuela la imaginación del público, que sueña a su tenor o su soprano favoritos ante el espejo dándose los últimos retoques al maquillaje.

Un profesor de música en una escuela municipal quedó embelesado más aún por la sala de ensayos de coros. 'Tiene el techo inclinado, paneles acústicos fijos y móviles para conseguir la acústica deseada y unas dimensiones envidiables', suspiró el maestro. Otros espacios, como las salas de ensayo de la puesta en escena (con las mismas dimensiones del escenario), de orquesta y de ballet están dotadas de sistemas de sonido e imagen para realizar grabaciones.

El último tramo de la visita es al zaguán de acceso a los camiones que llegan con los decorados. 'Podemos elevar los camiones en plataformas que los dejan al nivel del escenario y transportar la carga con otras plataformas distintas', informó el guía. Todas las visitas para el próximo domingo, el último, están solicitadas.

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