LAS INFRAESTRUCTURAS PENDIENTES EN BARCELONA

Liber volverá al recinto tradicional de Montjuïc 1

El mismo día de la inauguración de Liber el pasado 10 de octubre, en su nueva ubicación en el polígono Pedrosa, los editores pusieron el grito en el cielo y no pararon de protestar hasta que los responsables de la Fira les aseguraron que en la próxima edición que se celebrará en Barcelona, en 2002, volverán a Montjuïc 1, en la avenida de la Reina Maria Cristina, junto a la plaza de Espanya.

'Sufrimos mucho', explica Jordi Úbeda, presidente del Gremio de Editores de Cataluña. 'El día de la inauguración fue dramático. Asistió mucha gente que acabada la fiesta, a las nueve o nueve y pico de la noche, se encontró con que no sabía cómo volver al centro'. No había taxis, apenas autobuses y aún menos información sobre la línea gratuita prevista para enlazar el polígono con la plaza de Espanya. Además llovía. 'Se armaron unas colas tremendas. Fue caótico'.

'El problema no fue tanto para los de Barcelona, y para los que van en coche, porque hay buenos aparcamientos, como para los que vienen de fuera. Nos quejamos y pusieron más autobuses, pero el problema del transporte, el más importante, no quedó resuelto'.

Hubo otros, algunos tan tontos que si a alguien le faltaba un rollo de celo o chinchetas para acabar la decoración del stand, se tenía que ir al quinto pino a a buscarlos. O más molestos: falta de enchufes para los ordenadores personales o el hecho de que sólo hubiera un restaurante, que no daba abasto con los propios profesionales de las casetas.

Uno de los grandes atractivos de Liber es que es una especie de aperitivo de la gran Feria del Libro de Francfort, que se celebra siempre en octubre. Muchos editores latinoamericanos viajan a España para ir luego a Alemania y todos, de uno y otro lado del Atlántico, llegan con ganas de cambiar cromos. Además de los encuentros profesionales, los almuerzos, las cenas y los cócteles son ingredientes imprescindibles. El día de la inauguración muchos no llegaron a sus citas o lo hicieron con retraso. Al día siguiente todo fueron quejas, que se multiplicaron a lo largo de la feria clausarada el 14 de octubre.

Un páramo

'Nos han dicho que en el polígono instalarán un gran centro comercial y que llegará el metro, pero ahora es un páramo', añade el presidente del gremio'. 'Aparte de su aspecto comercial, Liber es una manifestación cultural y no puede sentirse tan alejada del centro'.

La Feria Internacional del Libro, Liber, organizada por la Federación de Gremios de Editores de España, es un salón profesional, aunque también abierto al público, que un año se celebra en Madrid y otro en Barcelona alternativamente. La 18 edición, la pasada, tocó en Barcelona. Asistieron 800 empresas expositoras de 20 países y el invitado fue México, que envió a cerca de 50 escritores, más de 40 bibliotecarios y una nutrida representación de sus editoriales. En general, todos quedaron encantados con Barcelona, pero no tanto con el polígono Pedrosa. Hubo coincidencia en que la distancia es más psicológica que en kilómetros y que este escollo no se resolverá hasta que estén garantizadas unas buenas comunicaciones.

Tener Liber al lado de la plaza de Espanya es un lujo, consideran los editores, porque la tendencia de las grandes ferias es alejarse del centro. En la memoria de todos está los inicios del salón en Madrid, en el Campo de las Naciones, al principio también fue un caos, pero ahora tiene metro. Aunque el sueño de todos, el ejemplo, es la Feria del Libro de Francfort.

Las cifras cantan y Barcelona sigue siendo la capital española de la edición. Según los últimos datos globales (1999), de los 404.484 millones facturados por el sector editorial, el 58,5% corresponde a Cataluña (236.600 millones de pesetas) y el 26,7% (148.540 millones de pesetas a Madrid. Y Barcelona quiere seguir teniendo esta capitalidad a todos los niveles. Los editores barceloneses saben que el polígono Pedrosa es una apuesta de futuro, pero saben también que no pueden perder el presente.

Liber, con doble sede y que ha oscilado de fechas (hubo vacilaciones entre junio y septiembre, hasta que la Federación de Gremios se dio cuenta de que debía celebrarse pegada a Francfort) necesita afianzarse y los editores no están dispuestos a perder poder de convocatoria. Por eso volverán a Montjuïc 1, porque no pueden esperar a que Pedrosa funcione bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de enero de 2001.