Reportaje:FÚTBOL | 18ª jornada de Liga

'Ante la duda hay que ser valiente'

Casillas afirma que debe buscar los balones colgados, un punto flaco del Real Madrid

'Yo no duermo la siesta, yo soy un chaval, yo juego a la Play-Station', dice. Y parece inverosímil que se trate de los hábitos de Iker Casillas, el portero del campeón de Europa. Sonríe y se sube a un coche cargado de muñecos de peluche, regalos de sus admiradoras. Su desinhibición es total.

Su serenidad sólo se quiebra en protesta cuando le mencionan el escabroso asunto de los balones aéreos. Porque, últimamente, Casillas se ha visto en el centro de uno de los escasos puntos flacos del Real Madrid: su defensa parece vulnerable ante las pelotas colgadas -Pochettino y Téllez lo han demostrado-. Y él, en particular, ha descubierto cierta querencia por el área chica en vez de salir a pelear la guerra de ahí arriba. ¿Acaso siente, por fin, el enorme peso de la responsabilidad que significa ser el portero del Madrid?

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'Ya sé, ya sé que tengo una gran responsabilidad, pero todo a su ritmo. Tengo 19 años y tengo que aprender', afirma mientras ve el programa Los Simpsons. '¿Qué quieren que haga? Cuando salgo, me critican porque salgo. Cuando me quedo bajo los palos, me critican porque me quedo. La prensa vende peras por uvas. Se tiene que inventar algo y, a veces, le da por meterse conmigo. Pero es mi trabajo, y lo acepto. Todos tienen una opinión en esto del fútbol. Sobre los balones colgados, la mía es que hay que salir todo lo posible. Prefiero salir 40 veces y que me metan 30 goles. Eso significa que habré salvado diez. Prefiero salir al área grande 15 veces y equivocarme las 15 a no salir y que no pase nada. Eso es lo que creo. Pienso que cuando te tiran un centro puedes dudar y ante la duda hay que ser valiente. Los centrales siempre lo agradecen'.

Para el entrenador de porteros del Madrid, Manuel Amieiro, las salidas son la prueba de fuego para un guardameta. Se trata de un lance que exige coordinación de piernas y brazos, buen salto, fuerza, timing, criterio y decisión. Todo, en unas fracciones de segundo. 'La decisión debe tomarla el jugador en base a un entrenamiento integral. Pero, en general, el portero debe salir', admite Amieiro; 'claro que una cosa es salir y otra suicidarte. Si tienes cinco jugadores de tu equipo en tu área para despejar, conviene no arriesgar. Esto pasó con el gol de Téllez, del Alavés, que remató a dos metros del área chica'.

Buena parte de la responsabilidad en la defensa de estas acciones recae sobre los hombres altos del equipo. 'Ése es el problema', indica Roberto Carlos; 'que tenemos poca altura... Sobre todo, yo. A mí que no me pregunten por los balones aéreos'. Hierro habla de 'rachas' y Morientes discrepa: 'No controlo la estadística, pero no creo que seamos un equipo sin altura: muchos pasan del metro ochenta'.

Casillas, mientras tanto, es inconsciente de su aureola de héroe. El argumento de su edad, parece un escudo. De hecho, es el benjamín de la plantilla. 'Pero nunca he sido el niño mimado del vestuario', se defiende. Su magnetismo con el madridismo es inmediato. Para él consiste en no contaminarse de la pose distante, propia del común de las estrellas: 'La gente en el Bernabéu me aprecia porque no tengo nada que ocultar. Soy sincero, veo Los Simpsons y lo digo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de enero de 2001.

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