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El sector soberanista de Convergència copará la nueva dirección local del partido en Barcelona

El sector más soberanista de Convergència Democràtica (CDC) copará la nueva ejecutiva del partido en la ciudad de Barcelona después de que tan sólo una lista, encabezada por el actual concejal en el Ayuntamiento Joaquim Forn, se haya presentado para renovar la dirección local. Forn es el candidato auspiciado por Artur Mas, secretario general de CDC y todavía presidente de la federación de Barcelona, y cuenta con el respaldo de la totalidad de las 13 agrupaciones en que se divide el partido en Barcelona. Joaquim Molins, presidente del grupo municipal, renunció a competir contra Forn después de constatar la falta de apoyo por parte de la cúpula de CDC y del propio Jordi Pujol.

La batalla desatada en CDC por el control del partido en Barcelona se saldará con una victoria apabullante del ala más nacionalista, en detrimento del sector moderado agrupado en torno a Molins. Joaquim Forn dispondrá de un camino libre de obstáculos en la carrera para presidir esta formación política en la ciudad y sustituir en el cargo a Artur Mas, nombrado secretario general de CDC en el congreso de noviembre. Forn, que ya ocupaba la vicepresidencia, presentó su candidatura en la noche del martes, dos días antes de que finalizara oficialmente el plazo.

Forn representa la nueva hornada de jóvenes nacionalistas que en los últimos años han ido acumulando mayor poder en Convergència hasta hacerse con el control de los órganos de dirección. La federación de Barcelona era el último bastión donde los moderados todavía podían presentar batalla a través de la candidatura de Joaquim Molins, cabeza de lista de CiU en las últimas elecciones municipales. Pero la dirección convergente ya se ha encargado de neutralizar cualquier intentona.

Molins esperaba controlar el aparato de CDC en la ciudad para así poder presentarse en las elecciones de 2003 con mayores garantías de éxito. Concretamente, la falta de apoyo del aparato fue una de las razones que Molins expuso para justificar los pésimos resultados que CiU obtuvo en las elecciones municipales en Barcelona, en las que la coalición llegó a perder más de 125.000 votos. Al final, el presidente del grupo municipal no sólo ha renunciado a presentar su candidatura para presidir el partido en Barcelona, sino que ha anunciado que tampoco se presentará en los comicios de 2003, una vez que la dirección le haya dado la espalda.

Hoy se cierra el plazo para presentar candidaturas a la dirección de Barcelona, y la de Forn es la única que se ha presentado. El próximo día 13 se celebrará la asamblea que debe elegir al nuevo presidente y a la nueva ejecutiva local. Los 400 delegados asistentes a la asamblea pertecen en su mayoría al sector más sobernista del partido, por lo que Joaquim Forn no tendrá ningún problema para resultar elegido. Forn dispone además del aval de Artur Mas y de los 13 presidentes de distrito elegidos el pasado mes de diciembre.

Forn ha confeccionado una ejecutiva integrada por ocho personas, que se ampliará a 15 en los próximos meses, representantes todos ellos del ala más nacionalista de CDC. Algunos proceden de la JNC, las juventudes del partido, como por ejemplo Marc Guerrero, que fue secretario de organización. Otros pertenecen al círculo asesor de Artur Mas, como César Grijalvo, que se encarga de las relaciones con el Parlament en el Departamento de Economía y Finanzas, y Antoni Vives, secretario general de Planificación en el mismo departamento. Otros también ocupan diversos cargos en la Administración catalana, como Neus Munté, jefa de gabinete de la consejera de Educación, o Germà Gordó, secretario general de Agricultura. El resto de miembros de la ejecutiva son Elena Balletbó, Imma Martínez y Pep Vidal. Asimismo, se incorporarán Jaume Camps, en su condición de parlamentario, y el diputado en el congreso, Jordi Martí.

En la posterior ampliación de la ejecutiva a 15 miembros está prevista la inclusión de Antoni Comas, ex consejero de Bienestar Social.

Joaquim Forn, en declaraciones a Europa Press, apostó ayer por 'radicalizar el partido' en el sentido de hacerlo más permeable y abierto para recoger las propuestas de los ciudadanos y para que las 'decisiones de las bases se trasladen a la cúpula'.

Forn descartó que vaya a incrementar su papel en el seno del grupo municipal en el Ayuntamiento porque se dedicará principalmente al partido. 'Sólo espero', afirmó, 'que dentro del grupo mi opinión cuente como las demás y esto ya es así'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de enero de 2001

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