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Tribuna:EL PROBLEMA DEL TRÁFICO

Movilidad urbana, propuestas y diálogo

El concejal madrileño rebate las críticas del PSOE sobre los conos que va a emplear el Ayuntamiento en Navidad, al tiempo que defiende el borrador del Pacto por la Movilidad y la política del PP en materia de tráfico en la capital

La discusión que días atrás se ha producido en torno a los conos de tráfico merece algunas reflexiones que van más allá del caso concreto. Si hubiera que hacer balance de las políticas que en materia de circulación y tráfico se han desarrollado en nuestra ciudad, nos encontraríamos con dos grandes grupos: las que se hicieron sin debate ni diálogo y las que se intentan consensuar con todos los que tienen algo que aportar. Por lo general, las primeras se hicieron para salir del paso, con improvisación, buscando dar satisfacción a grupos de interés o persiguiendo el beneficio inmediato sin valorar el futuro; por lo general, las primeras trajeron consecuencias desastrosas para nuestra ciudad. Las segundas cobran necesariamente mayor coherencia y mayor colaboración de los ciudadanos, porque se sienten más partícipes.Hay que ser muy obtuso para no sacar una conclusión clara; aunque cueste más esfuerzo, aunque acarree desgaste político a corto plazo, aunque se le ponga en bandeja a la oposición la posibilidad de hacer su habitual discurso destructivo, merece la pena hablar las cosas, poner en común las ideas, muchas veces opuestas, muchas otras coincidentes. No es otra la forma que quienes formamos parte del equipo de gobierno de José María Álvarez del Manzano tenemos de entender el servicio a los ciudadanos.

Cuando el PSOE, actual censor de la movilidad urbana madrileña, gobernaba en nuestro Ayuntamiento, los titulares habituales de los periódicos eran: El caos de la circulación y el tráfico rodado hace que Madrid viva en un permanente atasco, Madrid es una de las capitales europeas con peor tráfico, según la revista 'Time', El tráfico de Madrid tuvo 32 accidentes diarios en 1988, que se cobraron un muerto cada dos días y un herido por hora, El tráfico aumenta un 10% a causa de la huelga de Metro"..., etcétera. ¿Y qué hizo el PSOE por solucionar el problema del tráfico? Que se lo pregunten a los madrileños. Entonces, lo que sí se le puede exigir al PSOE es que no sea como el perro del hortelano, que ni arregla las cosas ni deja que los demás las arreglen. Ello me trae a la memoria algo que se le oyó decir a un portavoz socialista, que se lamentaba de que hubiera sido el Partido Popular quien hubiera llevado el metro hasta el sur, y afirmaba haber preferido esperar cuatro años y que lo hiciera "la izquierda". ¿Y qué pasa con los vecinos? ¿Merecen pasarse cuatro años sin metro por esa forma partidista de entender la política, no como servicio al ciudadano, sino como provecho propio?

El Ayuntamiento ha puesto en marcha una gran Mesa por la Movilidad que el PSOE jamás convocó. En ella se habla y se discute de cosas que el PSOE jamás dejó a la consideración de nadie, aparte de los constructores de scalextric. El Partido Popular ha promovido el transporte público que esa izquierda que se dice defensora suya abandonó a su suerte. Hemos construido cinco veces más kilómetros de metro que el PSOE y hoy los autobuses de la EMT cuentan con una incomparablemente mayor inversión. Ésos son los hechos.

Y, entre otras cosas, el diálogo exige que se pongan sobre la mesa temas para el debate. ¿Cuáles pone la oposición? ¿La permanente rabieta por no haber sabido hacer lo que se niega a reconocer como bueno? Pues la Concejalía de Movilidad Urbana viene planteando diversas propuestas, además del centenar de ellas contenido en el borrador del Pacto por la Movilidad. Hemos querido que se hable, sin miedo a la crítica, de horarios, de seguridad, de planes especiales, de inversiones, de contaminación. ¿No es positivo que se abra la política a la ciudadanía? Pues, aunque al PSOE no le agrade, lo vamos a seguir haciendo.

Se ha frivolizado con la propuesta de los elementos de señalización que vamos a emplear durante la campaña de Navidad. Creo que no se debe tomar a la ligera nada que se encamine a evitar accidentes, eliminar atascos o favorecer la circulación de los autobuses. Esos conos lo que van a permitir es que los transgresores de las normas que nos hemos dado lo tengan más difícil; que quienes aparcan en doble fila, o incluso en el carril-bus, no puedan hacerlo. Que los autobuses puedan hacer sus recorridos con fluidez sin tener que salirse de su carril, sólo porque un señor o una señora han decidido aparcar su coche en pleno carril-bus. Y vamos a conseguir seguridad, porque el carril-bus que instaló el PSOE era calamitoso. Esta medida es sencilla, porque no todo lo aparatoso o caro es lo mejor. Por ejemplo, los socialistas creyeron que la mejor forma de ayudar a los ciudadanos era ahogándolos en impuestos que luego no revertían en beneficio de nadie, por lo menos no en el suyo. Pero llegó el Partido Popular y no sólo bajó los impuestos, sino que además mejoró las prestaciones y salvó de la quiebra la sanidad. Son fórmulas sencillas, pero válidas: recaudar menos, gestionar mejor, dar más prestaciones al ciudadano.

Quiero terminar, por tanto, reafirmando la intención municipal de seguir dialogando, de seguir haciendo propuestas y de seguir poniendo en práctica actuaciones -en este caso experimentales- que nos permitan mejorar la movilidad madrileña. Porque creemos que tiene solución. Y porque no nos resignamos a la queja permanente de quienes no aportan soluciones y, por ello, forman parte del problema.

Sigfrido Herráez Rodríguez es concejal de Movilidad Urbana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de diciembre de 2000