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Institutos de estudios comarcales se unen para impulsar la vertebración

La nueva entidad analiza la aportación de las comarcas a la cultura

Conocer la cultura más próxima es un punto de partida para comprender mejor la complejidad multicultural del mundo. Al menos así lo entiende la joven Federació d'Instituts d'Estudis Comarcals del País Valencià (FIECPV), una entidad que integra a 13 centros de estudios locales y comarcales que aglutinan más de 2.000 socios. La FIECPV está presidida por Emili Casanova, profesor de Filología Valenciana de la Universidad de Valencia y ex presidente del Institut d'Estudis de la Vall d'Albaida.

Centros fundadores

La FIECPV se fundó en febrero pasado en el histórico monasterio de Santa María del Puig, lugar simbólico del pueblo valenciano que se ha convertido en sede de la entidad. Pero ha esperado hasta noviembre para presentarse públicamente, y lo ha hecho en el Aula Manuel Sanchis Guarner de la Universidad de Valencia, donde la federación ha organizado durante los días 16 al 18 un congreso con la finalidad de analizar la aportación de las comarcas a la cultura y el patrimonio valencianos. El congreso, inaugurado por el rector Pedro Ruiz, ha contado con la participación de 20 especialistas, como los historiadores Antonio Laguna y Adrià Bessó, el sociólogo Antonio Ariño, los geógrafos Vicent Roselló y Joan Mateu, o el filólogo Antoni Mas. También han participado el director general del Libro, José Luis Villacañas, y su homólogo del SARC, José Luis Pinotti.Todos ellos han analizado desde diversas disciplinas el papel de los institutos comarcales en la vertebración comarcal. Así, se han abordado aspectos como la cultura popular, la historia local, los recursos naturales y los medios de comunicación local, así como el patrimonio rural, monumental, toponímico y archivístico de los pueblos. También se ha analizado el estado del valenciano en las comarcas y el papel de los Cefires (centros de formación del profesorado) en la divulgación cultural.

Los fundadores de la FIECPV son los institutos de l'Horta Nord, l'Horta Sud, la Marina Alta, el Camp de Túria, la Hoya de Buñol-Chiva y el de la Vall d'Albaida, además de Amics de la Costera y la Associació Centelles i Riusech de Oliva. Posteriormente se han adherido los institutos de Els Ports de Morella, el CEIC Alfons el Vell de Gandia, el Camp de Morvedre, el Alt Palància y el Baix Vinalopó.Casi todos estos centros nacieron en la transición democrática. Sin embargo, según Emili Casanova, están en proceso de adhesión el Institut de Filologia Valenciana y algunas entidades más antiguas y de proyección autonómica como la Societat Castellonenca de Cultura o la Asociación de Cronistas Oficiales del Reino de Valencia, que en la primera mitad del siglo XX fue la máxima representante de la tradición valenciana de la historia local.

Todas estas asociaciones tienen en común haber desarrollado una intensa actividad de divulgación cultural, cuyo máximo exponente ha sido la edición de más de 400 volúmenes de estudios locales que incluyen monografías y centenares de artículos especializados. Los institutos comarcales, emulando a sus homólogos de Cataluña, se han posicionado a favor de la normalización de la lengua autóctona. De hecho, la mayoría de sus publicaciones están escritas en valenciano. La labor de estos centros se ha canalizado también en la defensa del medio rural, la conservación del patrimonio arquitectónico y etnológico de los pueblos, la catalogación de archivos y fondos documentales en peligro, así como estimular la presencia de las comarcas ante la Administración.

Precisamente una de las razones de ser de la federación es dar a conocer toda esta actividad dispersa y organizar la distribución de este rico patrimonio bibliográfico, que apenas se conoce fuera del ámbito local donde ha sido creado, y mucho menos en las capitales de provincia, donde la conciencia comarcal se diluye y el provincialismo está más arraigado. Y éste es uno de los principales retos. La federación intenta romper ese "sociocentrismo negativo" tan característico de los valencianos al que aludía Sanchis Guarner, un sentimiento que se traduce en un localismo chauvinista que hace ignorar o ver con antagonismo los méritos de los pueblos vecinos. Por eso, la federación reivindica el marco local y comarcal como elemento de estudio y espacio geográfico de vida, como manera de fomentar el conocimiento mutuo entre valencianos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de noviembre de 2000