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CARTAS AL DIRECTOR

La democracia en EE UU

Está muy extendido en la opinión pública europea un sentimiento de sospecha y recelo ante el sistema democrático estadounidense. Para comprobarlo, basta asomarse a las informaciones que estos días aparecen en los medios de comunicación sobre las elecciones en EE UU. A menudo se señala, y no sin razón, la presencia de múltiples contradicciones en un país que se autoproclama defensor de las libertades y de la democracia. Sin embargo, en honor a la justicia, deberíamos reconocer también determinados aciertos de la democracia estadounidense. Me refiero, en concreto, a las elecciones previas de candidatos o a la existencia de referendos paralelos en las elecciones presidenciales. El fracaso de la experiencia del PSOE, imputable a diferentes motivos, no es razón suficiente para privar a los ciudadanos españoles de la posibilidad de elegir también a un candidato, y no solamente las siglas de un partido. Por otra parte, deberíamos considerar la posibilidad de generalizar las consultas públicas. En una democracia como la nuestra, que ya ha alcanzado su mayoría de edad, la vida política sigue monopolizada por los partidos. Al fin y al cabo, ¿no deberíamos pronunciarnos directamente sobre ciertos asuntos que nos incumben a todos, como el tratamiento legal de la inmigración, el aborto, la eutanasia o el Estado de las autonomías?- Fernando Vivas Pérez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de noviembre de 2000