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La Generalitat aprueba su presupuesto con déficit cero y un aumento del gasto del 7,5%

El Gobierno catalán aprobó ayer los Presupuestos de la Generalitat para el año 2001, que el próximo lunes entregará en el Parlament y que prevén un crecimiento del sector público administrativo (Generalitat y organismos autónomos, sin incluir empresas y entidades públicas) del 7,5% nominal. El consejero de Economía y portavoz del Gobierno catalán, Artur Mas, dijo que los presupuestos se orientan al principio de "déficit cero" y que "son más rigurosos que los de otras administraciones que presumen de ello", en clara referencia al Gobierno del PP.

El nuevo gravamen

Los presupuestos catalanes por primera vez se fijan un objetivo de déficit cero a partir de una previsión de crecimiento de la economía catalana del 3,8%, algo inferior al de 1999 y 2000.Mas afirmó que en los últimos días ha mantenido conversaciones sobre los presupuestos con el resto de los grupos políticos y que en el caso del PP han tenido un contenido negociador, mientras que con el resto lo ha hecho "a título informativo".

La oposición critica estos presupuestos del Gobierno catalán porque considera que se ha desviado déficit hacia las entidades de derecho público y las empresas públicas, que no están incluidas en ese 7,5% de crecimiento del gasto que ayer anunció el consejero Mas.

Los presupuestos de la Generalitat para el año próximo no incluirán la previsión de inflación del Gobierno central (2%), por considerar el Ejecutivo catalán que se trata de un objetivo "no creíble", según dijo explicó ayer Artur Mas.

El Gobierno catalán aprobó también ayer un nuevo gravamen con el que prevé recaudar 2.444 millones de pesetas. Es el impuesto sobre grandes superficies, que presentaron ayer Artur Mas y el consejero Industria, Comercio y Turismo, Antoni Subirà. El nuevo tributo supondrá para algunos establecimientos pagar hasta 82,5 millones de pesetas anuales, y su recaudación se destinará a modernizar el pequeño comercio. La medida afectará a unas 80 empresas con locales de más de 2.500 metros cuadrados. El impuesto es especialmente duro con las grandes superficies alejadas de los centros urbanos que ocupan un amplio espacio y disponen de una sola planta. Como ejemplo, Mas explicó que un "caso extremo" de establecimiento de 11.000 metros cuadrados, fuera del casco urbano, de una sola planta y al que sólo puede accederse en vehículo privado deberá pagar 82,5 millones de pesetas anuales. Por su parte, un establecimiento de 3.500 metros cuadrados, urbano, de una planta y al que puede accederse mediante tres o más medios de transporte pagará 6,3 millones de pesetas.

Como ejemplo intermedio, Mas aseguró que una gran superficie de 20.000 metros cuadrados, situada en el caso urbano, de cinco plantas y a la que puede llegarse al menos con tres medios de transporte público devengará 45 millones de pesetas anuales por este impuesto.

El tributo libera a las grandes superficies dedicadas a la venta de automóviles y bonifica con hasta un 30% de la base imponible a los comercios que precisan grandes espacios, como los que venden muebles, puertas o ventanas.

En el caso de los comercios de alimentación, el nuevo gravamen supone un 0,35% sobre las ventas.

Por otra parte, el personal laboral de la Generalitat -unas 9.000 personas- firmó ayer su convenio colectivo, que sirve de marco de refrencia para muchos otros del entorno socioeconómico catalán.

El nuevo convenio tiene una vigencia de cuatro años y establece un aumento retributivo paralelo al de los funcionarios, de un 3,3%, que se desglosa en un 2% con carácter general y un 1,3% de aumento ligado a políticas de modernización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de noviembre de 2000

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