Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Permuta de votos en Internet

Intercambiar en Internet votos a favor de Ralph Nader por votos a favor de Al Gore es el último grito político y tecnológico en EE UU

Intercambiar en Internet votos a favor de Ralph Nader por votos a favor de Al Gore es el último grito político y tecnológico en EE UU. Como tantas otras cosas en la red, este mercadeo surgió de modo espontáneo entre internautas y pronto fue apadrinado por varios portales, incluido uno llamado voteswap200.com.La idea es que los partidarios de Nader renuncian a votarle en Estados en los que eso puede darle la victoria a Bush, a cambio de que los partidarios de Gore opten por el candidato del Partido Verde en los que el demócrata tiene asegurada la victoria.

El fenómeno ha sido declarado ilegal por el secretario de Estado de California, lo que llevó ayer a voteswap2000.com a anunciar que cesaba de prestarse a este trapicheo.

Hasta entonces, 5.000 personas habían participado en la operación tan sólo en ese portal. Se calcula que otros miles más siguen practicándola en otros lugares del ciberespacio.

Dado que el presidente no es elegido por el voto popular directo a escala nacional, sino Estado por Estado, optar por Nader puede significar que Gore pierda en lugares como Oregón, Washington y Minnesota. Pues bien, los electores potenciales del candidato del Partido Verde se ofrecen a votar allí por Gore.

La contraprestación exigida a los partidarios de Gore es que voten por Nader en Estados como Nueva York y California donde el demócrata tiene una sólida delantera frente a Bush. Así podría satisfacerse el objetivo de Nader: obtener el 5% del total del voto nacional, lo que le supondría recibir fondos federales electorales en los próximos comicios.

Internet es protagonista de primera en estas elecciones presidenciales, y no sólo como instrumento masivo de información. Un portal que subastaba al mejor postor un total de 21.000 votos (vote-auction.com) ha tenido que trasladar su sede legal a Alemania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de noviembre de 2000