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Gore y Bush intercambian insultos y recurren al voto del miedo en la última semana electoral

Clinton dice que los republicanos deberían pedir perdón al pueblo americano por el 'caso Lewinsky'

Estados Unidos celebró ayer Halloween, el día en que todos los niños y no pocos adultos se disfrazan de monstruos. Como para hacer honor a la festividad y a sólo una semana de la cita electoral, Al Gore y George Bush cargaron su artillería con descalificaciones y mensajes de miedo. Gore, según Bush, tiene propensión a exagerar, es partidista y quiere gastarse en nuevos programas gubernamentales el dinero de los contribuyentes. Bush, según Gore, representa un peligro para la salud de la economía y el porvenir de las pensiones y no está preparado para gobernar Estados Unidos.

A una semana de la cita con los comicios, los dos principales candidatos a la presidencia de EE UU intercambiaron duros puñetazos verbales, el republicano desde California y el demócrata desde Oregón. Lo hicieron con el beneplácito de The New York Times, que ayer escribió en su editorial: "No hay nada malo en punzantes intercambios y ataques retóricos sobre la personalidad y las posiciones durante una campaña; al contrario, forman parte vital del proceso".

Empezando por Joseph Lieberman, candidato a la vicepresidencia, el equipo de Al Gore ponía en duda que George Bush tenga la capacidad intelectual y la experiencia necesaria para ocupar la Casa Blanca.

A eso replicó el gobernador de Tejas en su comparecencia en el programa humorístico de Jay Leno: "Hay gente que cree que hay que haber pasado toda la vida en Washington para estar cualificado para ser presidente. Es lo que dijeron de Ronald Reagan". Antes de conquistar la Casa Blanca y convertirse en un presidente popular, Reagan había sido gobernador de California.

"Táctica desesperada"

Los ataques demócratas a la bisoñez de Bush fueron tildados de "táctica desesperada de última hora" por el popular héroe de Vietnam y senador republicano John McCain. "Conozco a este hombre (Bush) y puedo prometer que está perfectamente preparado", dijo McCain, que reforzaba la campaña republicana en California. En Florida salieron al ruedo los familiares del gobernador de Tejas, incluidos sus padres, el ex presidente George Bush, su madre, Barbara, y su hermano Jeb, gobernador de ese Estado.

Los analistas se interrogaban sobre cuál es el problema que impide a Gore explotar condiciones tan favorables para ganar la presidencia. "La personalidad de Gore, sus muecas, sus presuntas exageraciones, sus cambios de estilo, su pomposidad y su desprecio se han convertido en el tema central en esta carrera", escribió en The New Yorker Joe Klein, el autor de Colores primarios. "Sus obvios puntos fuertes -su experiencia, moderación e inteligencia- se han perdido en el proceso. Hay una desesperación triste y falta de gracia en Gore que se ha comunicado al electorado en esta campaña", expone Klein.

Gore también libraba batalla contra Ralph Nader, el candidato del Partido Verde. "No me gusta", dijo, "el argumento de que votar por Nader es votar por Bush, pero creo que es verdad". Los demócratas intentan asustar a los votantes potenciales de Nader asegurando que Bush, entre otras cosas, pondría en peligro, a través del nombramiento de jueces conservadores para el Tribunal Supremo, el derecho al aborto.

Bill Clinton aportó su dosis de negativismo a la campaña. En una entrevista con la revista Esquire, en cuya portada posa de modo arrogante, Clinton afirma que la mayoría republicana del Congreso "abusó de su poder" y "debería pedir perdón al pueblo norteamericano" por haberle procesado por el caso Lewinsky.

El comentario provocó la lógica irritación de los republicanos, cuyo líder en el Senado, Trent Lott, subrayó que el presidente ya debería sentirse feliz por haber sido absuelto por ese organismo. Clinton, dijo Lott, "hizo cosas increíbles en el Despacho Oval y luego mintió sobre ellas".

A Gore y los suyos tampoco les hizo gracia que Clinton reabra, a una semana de la cita con las urnas, la polémica sobre el caso Lewinsky, que todo el mundo ha intentado obviar en esta campaña. Clinton pareció darse cuenta del desliz y aseguró que hizo esas declaraciones pensando que la revista las publicaría una vez pasadas las elecciones.

Bush aventajaba ayer a Gore en el sondeo de CNN-USA Today-Gallup por 47% frente a 44%. El de Reuters-MSNBC también concedía una delantera de tres puntos (45% frente a 42%) al candidato republicano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de noviembre de 2000

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