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Entrevista:PETER CARUANA - MINISTRO PRINCIPAL DE GIBRALTAR

"Gibraltar considera inaceptable la visita de los expertos españoles al 'Tireless"

Las relaciones entre España y Gibraltar han estado marcadas siempre por la desconfianza a ultranza; cada movimiento, cada decisión se examina siempre bajo la luz de la soberanía. El ministro principal gibraltareño, Peter Caruana, se ha destacado en la crisis surgida por la avería del submarino nuclear británico Tireless por plantarle cara a los británicos y forzarles a que un equipo de expertos seleccionado por su Ejecutivo examinara el plan de reparación del sumergible antes de tomar una decisión al respecto.Pero en su Ejecutivo ha sentado muy mal la solicitud del Gobierno español de compartir la base gibraltareña con los militares británicos. Sospechan que la petición, formulada por el ministro español Josep Piqué, de que técnicos españoles visiten el buque varado desde el 19 de mayo, no es más que un movimiento táctico para hacer avanzar la reivindicación soberanista del Gobierno español. Por eso la consideran "inaceptable".

Pregunta. ¿Realmente circula la información entre todos los afectados por la avería del Tireless?

Respuesta. Nos consta que ha habido contactos bilaterales entre el Reino Unido y España para que los españoles estuvieran informados de lo que pasaba con el Tireless, algo que a nosotros, faltaría más, nos parece normal y correcto. No tenemos ninguna objeción a que el Gobierno británico mantenga a España al tanto de lo que pasa, en tanto en cuanto es un país vecino afectado o potencialmente afectado y que tiene su interés en el tema. Pero sólo como eso, como país vecino, y en ese aspecto nosotros hemos sido los primeros en darles el informe de nuestros expertos a los alcaldes de la comarca, a la Diputación de Cádiz o a la Junta de Andalucía, a las tres semanas de recibirlo.

P. ¿Por qué recalca lo de España "sólo como vecino"?

R. Es que todo lo que le he dicho habría que contrastarlo con la carta que el señor Piqué envió al Gobierno británico hace cerca ya de un mes. Pedía compartir el control de la base militar, y eso para Gibraltar es totalmente inaceptable. Como sería inaceptable que hubiera acceso físico al submarino Gibraltar considera inaceptable la visita de los expertos españoles al Tireless.

Esta reivindicación está relacionada con la aspiración de Madrid de hacerse con voz o voto en lo que ocurriera o dejara de ocurrir aquí. Hacemos una diferenciación clara entre cómo se trata a España como país vecino, con plena fluidez de información, y el aprovechamiento de esos hechos para intentar ir ganando terreno en una dimensión política, para hacer avanzar su reclamación sobre la soberanía del Peñón.

P. ¿Pondría usted condiciones entonces a la visita de expertos españoles al submarino?

R. No se trata de que yo ponga condiciones; se trata de que el propósito de la visita esté justificado. Por un lado, el Gobierno español admite que no tiene expertos en reactores nucleares móviles, como el de un submarino, y por el otro se da por satisfecho con la información que le facilita el Gobierno británico. Entonces me pregunto, ¿Qué otro motivo puede haber para la visita? A Gibraltar desde España vienen políticos, funcionarios, periodistas, técnicos, policías... No se trata de que no venga un experto nuclear a Gibraltar, pero sí del uso que quiera hacer el Gobierno español de esa visita.

P. ¿Pero les permitiría la entrada a suelo gibraltareño?

R. Tendríamos que estar muy seguros de que no se trata de la parte fina de la cuña. Con visitar el submarino los expertos no van a enterarse de nada. No van a poder entrar en el reactor y la vista será sólo por el afán de haber dicho que han ido y eso tiene potencialmente una dimensión política sobre la cual Gibraltar va a mantener un altísimo grado de vigilancia. Nada de todo esto elimina el hecho de que España tiene un interés, pero como vecino potencialmente afectado y no bajo ningún otro criterio. Y desde luego, nunca con el enfoque señalado en la carta del señor Piqué al Gobierno del Reino Unido.

P. ¿Les informa el Reino Unido debidamente?

R. Sí, nuestro equipo de expertos está satisfecho. Los políticos en estas materias no tenemos capacidad de análisis, esto es algo muy técnico y me he puesto en manos de mis expertos. Éstos me aseguran que mantienen una comunicación muy fluida con el Ministerio de Defensa del Reino Unido, que les responden a todas las preguntas que les hacen y que están completamente satisfechos.

Y hay que tener en cuenta que uno de nuestros expertos, John Large, ha asesorado, por ejemplo, a organizaciones ecologistas como Greenpeace o Friends of the Earth. Large se ha mostrado muchas veces muy hostil con todo lo que significa este tipo de armas. Ese grado de fluidez de información de la que gozamos nosotros me parece perfecto que la tenga también España, pero el hecho de una visita física al submarino se tiene que medir también con otros criterios.

P. Se especula con que la Royal Navy podría ensayar la reparación del Tireless en uno de sus submarinos gemelos que están siendo inspeccionados ahora en Devonport?

R. No tengo noticias de esto, pero por supuesto, una de las posturas que va a tomar este Gobierno es que si hay que experimentar, que se haga en otro submarino. Si tienen que hacer una especie de ensayo, pues que lo hagan en otro, y sólo si funciona que se apliquen los resultados en el Tireless.

P. Entonces ya estamos hablando de mucho más tiempo. El Tireless podría permanecer más de un año en Gibraltar ¿No aumenta eso el riesgo?

R. Nuestros expertos consideran que los datos sobre el nuevo alcance de la avería no afectan en absoluto a su pronóstico anterior con relación al nivel de riesgo diario de las personas y el medio ambiente. Por tanto, la seguridad, mientras el reactor siga inactivo, se mantiene sin cambios. Siguen considerando que esto implica menos riesgo que una visita normal de un submarino nuclear.

P. Esta situación también tiene una vertiente histórico-política, en la que el Reino Unido aparecería como una gran potencia que hace y deshace; España, un país que sigue sin rechistar los mandados del más fuerte, y Gibraltar quedaría como una colonia a la que no le queda más remedio que aceptar las decisiones que tome la metrópoli.

R. Yo no hago juicios de valor sobre el comportamiento del Gobierno español, pero a Gibraltar no se le ha impuesto nada. Durante todo este tiempo, salvo una semana de la que ya se han arrepentido, el Gobierno británico ha entendido que efectuar estas reparaciones en Gibraltar en contra de la voluntad del Gobierno de Gibraltar es en la práctica, dejando de lado cuestiones políticas o constitucionales, muy difícil. Apoyar la reparación no la vamos a apoyar nunca. Se trata de que nos opongamos o no a ella.

Nosotros hemos encontrado nuestro sitio en todo esto, sabemos cuáles son nuestras responsabilidades y también tenemos presente nuestro deseo de ayudar al Reino Unido, que es nuestro amigo y aliado, y es la metrópoli de la cual dependemos. Todo esto siempre que no tengamos que pagar un precio que no estemos dispuestos a pagar, y en este caso ese precio inasumible sería el que implique un mínimo riesgo para la salud pública de Gibraltar, y en esto incluyo nuestras responsabilidades regionales [sobre el campo de Gibraltar]. No nos sentimos con la bota colonial en el cuello.

P. ¿Y esa semana que usted mencionó antes?

R. Fue alrededor del 16 de agosto, cuando los británicos nos escribieron diciendo que estaban satisfechos con las medidas de seguridad y que comenzaban las reparaciones en unos días. El Gobierno de Gibraltar se opuso hasta que sus expertos tuvieran acceso a los datos que solicitaban y el Reino Unido cambió rápidamente de postura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de noviembre de 2000